Con sabor a nada: El lucro cesante y el daño emergente, claroscuros en el panorama del oficialismo peronista

ERNESTOBISCEGLIA.COM.AR – POR ERNESTO BISCEGLIA. – Si bien desde la asunción de Cristina Fernández en la conducción del Partido Justicialista nacional, la palabra “intervención” comenzó a sobrevolar la casa de Zuviría 940, Sede del PJ salteño; algunos pensaron que no se llegaría a tal instancia. Pero ocurrió, y ese hecho terminó de detonar toda una estructura.

Cualquier avisado dentro de la política salteña se da cuenta de que la intervención al partido peronista salteño es una jugada que busca ocasionar un daño electoral y golpear la gobernabilidad del gobernador, Gustavo Sáenz, básicamente, por su alineamiento con el presidente, Javier Milei, respecto de lo cual hay que decir que no se trata de un disciplinamiento de parte del gobierno nacional al gobierno provincial, sino de una habilidad política del gobernador Sáenz, para saber jugar las fichas que corresponden en el momento oportuno. En la alta política, el suicidio no existe.

Esta intervención, sin embargo, ha venido a complicar el panorama electoral para el oficialismo salteño, pero rara cosa, no porque el kirchnerismo se apodere de la Casa matriz del peronismo salteño, ni porque haya desplazado a la conducción legítima, sino porque ha venido a poner en evidencia que la verdadera oposición al gobierno saencista está dentro del mismo oficialismo.

De otra manera, ¿Por qué razón a la fecha no existen definiciones de candidatos, ni en la Capital, ni mucho menos en el interior? Porque como dijo alguien que responde al riñón saencista “se están evaluando todas las posibilidades”, lo que traducido quiere decir dentro del oficialismo no está claro todavía cuál será el camino para presentar los frentes que lo representen.

Este es precisamente el problema, esto de representar. Porque, por ejemplo, nos preguntaremos ¿El sector que responde al ministro, Ricardo Villada, representa al gobernador Sáenz? Es más ¿Es siquiera representativo de algún sector del peronismo? Parte de este desconcierto se debe precisamente al hecho de que Villada, no ha sido eficaz de ninguna manera a la hora de manejar el juego político en Salta. De haber sido un político de alta performance, Villada, ya debiera haber podido presentarle al gobernador Sáenz, un cuadro completo de circunstancias, estrategias y frentes que jueguen la partida electoral que ya está prácticamente encima. Pero no se puede pedirle peras al olmo.

Por otro lado, no es ningún secreto que Villada, mantiene severos enfrentamientos con sus pares y con sectores verdaderamente peronistas a los cuales abandonó a su suerte. Es un dato de la realidad que las bases “están calientes” (sic) porque se sienten abandonadas y no tienen representación en el espectro político. Para prácticamente, todo el arco político, sobre todo peronista, “Villada es un producto terminado hace rato ya”, dicen.

Por otro lado, hay que ver qué ocurre con los intendentes, que tienen el mismo o peor desconcierto, lo cual impactará en la toma de posiciones dentro de la Cámara de Diputados y Senadores. Vaya un ejemplo, cuando se produjo la intervención del PJ salteño, hubo legisladores que no quisieron firmar la Solicitada que publicó el presidente intervenido, Esteban “Tuty” Amat. La pregunta que surge es lacerante: esos legisladores y su cuota de representación ¿dónde jugarán la partida que se larga en pocos días más?

La situación se vuelve más compleja cuando se observa que tampoco hay partidos políticos fuertes y organizados que puedan formar un frente potable que represente los intereses del oficialismo, y ni siquiera los propios. El radicalismo que ha sido jibarizado por Miguel Nanni. Es el radicalismo que en su momento formó al lado de Sáenz para que ganara la primera elección aportando cerca de 35.000 votos y fue desmantelado por el cafayateño que sólo cuidó sus propios intereses apelando sin ningún problema a lo que fuera una bandera de lucha histórica del radicalismo: erradicar el fraude electoral. Nanni, fue fraudulento. Y sigue siéndolo…

El Partido Obrero, esa masa tan pintoresca que arriaba centenares de mantenidos por el régimen kirchnerista es tan sólo un recuerdo -un mal recuerdo-, y se halla reducido a esporádicas apariciones de quienes formaron la Pyme familiar “Del Pla- López”. Toda esa militancia, es de suponer estará ahora recluida en su casa partidaria de la calle Santiago del Estero, donde no se sabe qué adoctrinamiento dictarán, quizás, pensamos, las materias sean “Cómo armar una molotov con un tetra”, o “Cómo elegir las mejores piedras para agredir a la policía”, “Estrategias para cortar las principales arterias de la ciudad para cortar”. Chi lo sa.

El Partido Felicidad, ha perdido la sonrisa y ahora forma parte del establishment, habiendo perdido también su fuerza de presencia social, ya que nada se sabe de su dirigencia. Una lástima, porque se trataba de una izquierda con cultura, al menos.

Así, como oposición con alguna consistencia, por una parte aparece La Libertad Avanza de Salta, el grupo de tareas del presidente, Javier Milei, pero que lamentablemente se atomizó, reduciendo su conducción a un selecto grupo -una verdadera aristocracia-, impenetrable y desaforadamente fanática. Las expresiones de sus líderes en el Congreso de la Nación, lindantes en la soberbia más impecable, le caen bien sólo a la masa informe de “Pibes Libertarios” que se disfrazan con una capa amarilla al estilo Robin, pero sin un Batman que le ponga cerebro a la estrategia, y recorren las calles pegando cartelitos, onda “Mueran los kukas” ¡Santa estupidez, Batman!

Anarcocapitalistas que son, ahora se han iniciado en el negocio del merchandising libertario y ofrecen en su página productos varios para disfrazarse de «Pibes Libertarios»: «Visitá la página y comprá tu capa». Interesante. Bueno sería que además les impartieran clases de historia política argentina para que se desasnaran y comprendieran que Milei y su partido político son un emergente producto de una coyuntura desastrosa que forjó el kichnerismo… y que la “batalla cultural” no es perseguir «kukas» sino transformar y sumar. Pero creo que estoy pidiendo demasiado.

Precisamente, hablando de los “Kukas”; esta sería la segunda versión de oposición. Esta intervención del PJ salteño, urdida por, Emiliano Estrada y Sergio “Oso” Leavy, ha sido exitosa -hay que decirlo- en términos de estrategia para ganarse unos porotos pero el saldo político es más que lamentable. Estrada-Leavy, pasarán a la historia como los responsables de haber desguazado al peronismo auténtico en Salta. En los hechos, Estrada-Leavy, vienen hoy a ser para el peronismo, lo que Nanni, al radicalismo. La intervención del PJ salteño, más que un triunfo, puede terminar siendo “un tiro por la culata” para los conspiradores porque genera un lucro cesante electoral y un inmenso daño emergente para la política de Salta. Hoy, podría decirse, le han cortado la cola al peronismo auténtico, pero olvidan de que ese peronismo es como esos bichos que la regeneran.

¿Qué lista va a presentar ese kirchnerismo-pseudoperonista ahora? ¿Quiénes serán los que jueguen su prestigio y destino formando en una lista de candidatos surgida de los escombros del peronismo? Solamente aquellos dementes electorales o que consumidos por su codicia y ambición vean la posibilidad de llegar a un cargo electivo. Pero está bueno que eso suceda, porque los tiempos han cambiado y la gente sabrá quiénes son los felones y oportunistas. Esa más que una lista será una partida defunción política para varios.

Como se ve, el oficialismo gobernante, se enfrenta a un desafío inédito, porque el problema de fondo, además del armado, son los candidatos. Sean los frentes que sean los que se armen, la cuestión es quiénes serán los candidatos, porque bastará que las bases vean los mismos nombres para que los votos se espanten. La situación política y la cuestión social, no admiten que aparezcan en las listas los mismos de siempre.

En este punto, hay que aplicar la lógica aristotélica, desprendida de todo apego o simpatía ideológica, para decir que la única opción que promete renovar la política en Salta, es el Frente Liberal Salteño. ¿Por qué? Porque está liderado por un hombre -Alberto Castillo- del riñón del gobernador, Gustavo Sáenz, pero que no se ha repetido en las listas electorales. Luego, porque es un espacio formado por TODOS los desencantados de los espacios antes mencionados y liberales que no hallaban un espacio acorde.

También hay allí radicales en la diáspora, gente de la izquierda, del peronismo de derecha, todos actores sociales con ganas de ser admitidos por fin en la militancia política, cerrada hace varios años y administrada por un grupo que está a punto de fenecer.

Esta apertura de puertas y de criterio le otorga al Frente Liberal Salteño un carácter plural y participativo. Y finalmente, porque su composición es tan diversa que representa prácticamente al todo el arco social, profesional, empresario y militante de Salta.

Asistimos no a una época de cambios sino a un cambio de época, donde el celular está formateando el criterio de los ciudadanos con mensajes y metamensajes que hablan de la dinámica, del vértigo social, de los cambios a todo nivel que se están experimentando a diario. Por eso y por todo eso, en materia electoral, Salta ya no resiste como candidatos los mismos de siempre, en listas armadas a dedo y confeccionadas como los trajes “a medida” de amigos. La gente está despertando del letargo, por lo tanto, ya no hay lugar para amigotes, queridos y queridas, mediocres y arribistas.

Estamos transitando un nuevo tiempo que requiere gente nueva. Esa es la cuestión. –