Carta Abierta al gobernador Sáenz: ¿Gustavo, y los cambios, para cuándo?

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

Querido Gustavo:

En primer lugar, es menester dejar claro el concepto de que opinión no es oposición, como parecen pensar algunos cercanos al poder que son como las migas en la cama; sólo estorban e incomodan. Luego, en uso y ejercicio del oficio que profeso -no ejerzo-, el noble arte del periodismo, elijo este modo de expresarme, luego de varios pedidos de encuentro dejados en tu número de teléfono, sin respuesta; a excepción de aquella jocosa respuesta cuando publiqué que se avecinaba una ola polar por la llegada de Boca Junior a Salta.

Escribo también, respaldado por la autoridad moral de haber formado desde el día uno de tu candidatura en 2019, junto a los radicales, habiendo acompañado tu campaña en el interior: Orán, Metán, Vaqueros y las varias comidas de más de 300 militantes en la sede de la calle Córdoba. Esa militancia aportó 35.000 votos al triunfo. Jamás nos dieron nada, y nobleza obliga decirlo, tampoco pedimos nada. Nos interesaba solamente que ganara Gustavo Sáenz.

Apenas iniciado tu mandado de entonces, formamos el “Grupo Cabildo”, donde convocamos a los mejores nombres de la provincia de todas las áreas: educación, salud, seguridad, deportes, turismo, etc. La idea era generar una usina de ideas para formar políticas públicas sin aspiración a cargo alguno. Durante varios meses hicimos reuniones, en Vaqueros, en el salón de la Agrupación Gauchos de Güemes, a las que asistieron quienes ya eran altos funcionarios de tu gobierno. A nadie le interesó escucharnos.

Después, con el aporte de la Editorial de Francisco Aráoz, publicamos una revista mensual “Index”, a full color; la primera tapa fue con tu foto, y cada mes, un funcionario, un ministro, en fin. Con reportajes exclusivos, fotos propias y propuestas de políticas públicas. No pudimos sostenerlo en tiempo porque a nadie del gabinete -especialmente de prensa- le interesó auspiciarlo.

En el camino, durante los años siguientes, me llovieron pedidos de funcionarios, de ministros, de legisladores nacionales, pidiéndome “haceme la gauchada de…”, una nota, un informe, un homenaje, un discurso…, hasta el comunicado del PJ cuando cambiaron presidente lo escribí yo. ¡Un Gorila escribiendo para el PJ!

Cuando el PJ, inició la Escuela de Formación Política, me convocaron a formar en el “Concejo Académico”, lo que consideré un honor, ya que era una rareza que peronistas convocaran a un antiperonista para enseñarle a los peronistas sobre peronismo. Y allí fui.

Soy autor de varios trabajos que supuestamente eran “para el gobernador”; uno de ellos, un informe de diez páginas sobre historia del Ramal C13, el Ramal C14 y el Nodo de Güemes, cuando firmaste aquellos convenios con el malogrado ministro de Transporte de la Nación, Meoni. Desconozco el destino que tuvieron.

Casi todos los diarios que sostiene con pautas el gobierno, me convocaron para escribir las notas sobre los logros del gobierno. O Todos, ya no recuerdo. Otras veces, para escribir las notas que debían defender “al gober del ataque de fulano…”.

En el año 2021, publiqué “La Revolución Municipal”, un libro que contenía -contiene- los fundamentos para el municipio en el marco del Nuevo Orden Mundial. Ideas que intentamos aplicar en Cafayate, donde le armé la campaña a esa pobre mujer -Rita Guevara-, a quien NO LE COBRAMOS UN PESO, viajes, estadías y hasta el café me los pagué yo, a pesar de que esa falente e incapaz mujer dice que intenté cobrarle 10 millones mensuales y que le pedía cargos. Tengo también la autoridad moral de desafiarla públicamente a que demuestre eso y pruebe si pagó al menos un helado con sabor a vino. Tengo la costumbre de no trabajar con traidores, mitómanos y denunciados por ser supuestos cleptómanos del erario público.

Intentamos también llevar esas ideas a otros municipios, incluso al de Capital a través del Concejo Deliberante, pero tampoco anduvo. Los funcionarios de Salta parece que no tienen en su diccionario la palabra PROGRESO.

Más tarde publiqué el libro “Alertas y Aportes para una Reforma Educativa en Salta – En tiempos de la Cuarta Revolución Industrial”. Allí sostengo que “Gustavo Sáenz tiene la oportunidad de pasar a la historia realizando una reforma educativa en el marco de las competencias que le otorga la Constitución Nacional”. Me enviaron a conversar los personajes del área y algún ministro me dijo que “No son tiempos de pensar en reformas”. No sé cuándo entonces, el mundo ya es multipolar y nosotros aquí aún no llegamos al Renacimiento.

Digo allí también -y se los expliqué a los funcionarios- que seguimos “preparando” alumnos para trabajos ya están dejando de existir y no los preparamos para trabajos que aún no existen. Les advertí que en Salta ya hay alumnos (15/16 años) que facturan en dólares por Youtube, mientras los maestros no saben para qué sirve Google.

Preparé un Curso para docentes titulado “Cómo hacer para tu alumno no te deje sin trabajo”, pero ni siquiera me lo recibieron. “Ya no hacemos capacitación”, me respondió alguien, mientras se limaba las uñas y apuraba un mate.

Preparé también, junto a un destacado estudioso de la Gesta Güemesiana, un Curso sobre las reformas sociales de Güemes en su gobierno”, inspirado en otro libro mío: “Martín Miguel de Güemes, fundador de la democracia participativa y padre de la Justicia Social en la Argentina”. Presentamos el expediente perfectamente ajustado a lo que indicaba entonces la Resolución 721. Ese expediente reposa seguramente junto a los restos del General Güemes, también hecho cenizas.

Presenté un proyecto para la formación del Consejo Provincial del Gaucho, a partir de una experiencia que ya lleva tres años en Vaqueros, donde juntamos unos 30 fortines y celebramos el Día Nacional del Gaucho -al cual te enviamos siempre invitación-, donde se habla de historia, hay espectáculo folclórico, baile y asado. Sin pedirle un centavo al Estado, ni siquiera municipal.

La idea con el Consejo Provincial del Gaucho, es reunir a los fortines de la provincia que suman unas 50 mil familias ligadas al mundo rural, donde hay artesanos, tejedores, cocineras, artistas, etc., y enseñarles a darle valor agregado a sus trabajos, proponiendo que la Casa de Salta en Buenos Aires, fuera una suerte de “Embajada Gaucha”, para promocionar a nuestra gente. Sino ¿Para qué hablamos tanto de Güemes? (¿Para qué moños nos sirve Güemes así? El fracaso de los gobiernos de Salta en aplicar una pedagogía de la Gesta Güemesiana – Ernesto Bisceglia – Editorial)

Se trataba de una iniciativa para sumar a la docencia de la provincia en la movida y difundir la Gesta Güemesiana, como forma de cimentar nuestra identidad, ya que tanto usamos el poncho para todo, hasta para la política. Era darle contenido social y también histórico al mensaje del gobernador. Desconozco el destino de esa carpeta. Debe estar junto con el curso entre las cenizas del Prócer Gaucho, supongo.

Todo esto, insisto, a título AD HONOREM. Jamás pedí a cambio pago de algo o cargo alguno.

No recuerdo cuántas notas me pidieron, como, por ejemplo, cuando firmaste los tratados con los chinos por el tabaco. No tenía antecedentes, así que recurrí a la Página Oficial del Gobierno de la Provincia, que únicamente tenía un título, el video donde saludás a los orientales Y NO TENÍA NI UNA LÍNEA EXPLICATIVA. De ese video resultaron tres informes: uno sobre la importancia del acuerdo. Otro, sobre la importancia del cultivo del tabaco para Salta y un tercero, sobre la proyección de liderazgo del gobernador Sáenz, en materia productiva en la Región NOA. Me dijeron que eran para “los diarios”. Serían los diarios de China, porque aquí en Salta se publicaron únicamente en El Militante, otro emprendimiento que pretendía comunicar el trabajo del gobierno de la provincia, pero que también feneció por falta de apoyo económico. A los otros medios parece que les encanta escribirte “El diario de Yrigoyen”, porque parece que vivimos en Suiza.

Confunden tus funcionarios prensa y propaganda con comunicación política, que es algo muy distinto.

Con el debido respeto a los colegas, eso no es periodismo, es obsecuencia y no protege el gobernador, más bien, lo daña.

Hablando de Región NOA, no recuerdo cuántos artículos escritos tengo sobre la acción del gobernador Sáenz, fomentando el Norte Grande. Artículos que afirmé con tus discursos sobre el tema y la figura del General Güemes, cuyo ámbito de jurisdicción alcanzaba las estribaciones del sur de Bolivia y el protectorado de la región de Atacama. Que dicho sea de paso, formé parte de la comisión que descubrió un Busto de Güemes en Antofagasta, frente a la costanera del Pacífico. Digo, porque tengo la impresión que muchos en el gobierno no saben que nuestro Prócer Gaucho, también está allá.

En cada elección, aún con mis diferencias, escribí notas en mi Portal y en los diarios afines al gobierno, sobre la necesidad de votar la lista oficial para reafirmar la gobernabilidad. Particularmente, cuando cierto ex gobernador, que se autopercibe peronista, fundó la “Agrupación Mausoleo”, y salió de entre los muertos a pretender ser elegido, luego de hacer la trapisonda que todos conocemos con el PJ de Salta. ¡Y yo soy el Gorila!

Jamás, en todos los años de tu gobierno, pedí una pauta publicitaria, a excepción de hace exactamente un año, cuando como cualquier hijo de vecino, presenté mi nota pidiendo el auspicio del Superior Gobierno, porque necesitaba invertir en mi proyecto: www.ernestobisceglia.com.ar y “Bisceglia Editorial”, que no son páginas sino un proyecto de empresa.

Me dijeron entonces que como “Vos sos un capo, un amigo, tenés la pluma de oro” (sic) “Por eso, te vamos a dar 250 mil pesos (Pesos Doscientos Cincuenta Mil). Y dije, bueno, todo suma. Pero luego de siete meses me dijeron que“El ministro -Camacho- no tuvo tiempo de decidir sobre esto”. Reconozco que esta actitud habla muy bien del ministro Camacho, porque cuida que el superávit de la provincia no se vaya a descalibrar con mis 250 mil pesos. Obvio. ¡Ah, me pasaron el número del ministro para que lo hable personalmente! No debe tener batería porque jamás me atendió. Igual, el señor ministro, Camacho, recibe todos los días el material que produzco.

Últimamente, mi Querido Gustavo, me permití enviarte a tu teléfono (reconozco que no era el método más ortodoxo) un Proyecto de Trabajo -y esto lo hablé personalmente contigo un día, de pasada en el mes de noviembre-, sobre cómo convertir a la Secretaría de Cultura en “La nueva Secretaría de Trabajo y Previsión” ¡Y por primera vez -te dije- pedí ese puesto! Lo digo sin rubor.

No iba por el conchabo, ni el puesto para disfrutar del aire acondicionado. Te acerqué una propuesta de trabajo, que -perdón por la inmodestia- estoy seguro de que nadie la tiene.

Por si no tuviste tiempo de leerlo, la propuesta incluyeun trabajo intensivo con la docencia, el gauchaje, los artistas, con base en cada municipio, dividiendo a la provincia en cinco zonas, porque lo que entiende por cultura el hombre del Bermejo, no es lo mismo que entiende el de la Puna, y así. La cultura no son sólo los libros y la música clásica, o la comparsa y el bagualero.La cultura es LO UNO Y LO OTRO. Ese proyecto se lo compartí a otros allegados tuyos, pero como a San Pablo en Atenas cuando dijo “Vengo a hablaros del dios desconocido ese que tenéis”, me respondieron “Otro día te escucharemos sobre estas cosas”.

¿Y los cambios?

Y después de la paliza electoral de octubre pasado, se dijo «Se vienen los cambios». Y compré pochoclo y cerveza y una platea para ver cómo por fin enderezábamos el barco. Pero no pasó nada. Ahí siguen los mismos que los ciudadanos consideramos los mariscales de la derrota y la falta de progreso.

Largo, tedioso desarrollo este escrito, pero inevitable para decir que no se trata de una nota petardera, sino de una preocupación de un ciudadano que -entiendo- representa a muchos miles que están pensando lo mismo: Con esta gente que hoy ocupar cargos principales, no vamos a ninguna parte.

Saludé en el mes de octubre del año pasado el anuncio de cambio de la Ley de Ministerio, pensé que era el aire fresco que hace tanta falta.

Desde hace meses vengo diciendo en televisión, en diarios, que “El gobernador tiene que cambiar todo”. Y todo, es el gabinete, las primeras, las segundas y terceras líneas. Me escuchaste decirlo de cuerpo presente cuando coincidimos en el programa de Mario Ernesto Peña.

Si ponemos la cuestión en perspectiva de metáfora mecánica, el gabinete son los pistones y las segundas y terceras líneas las juntas, que ya están quemadas y los primeros se han rayado (algunos en sentido mental, incluso). El vehículo camina, pero va echando cada vez más humo, además de no llevarnos a ninguna parte, está contaminando el ambiente político.

De asesores y “asesoretes”

No se puede asesorar a un gobernador en un momento tan crítico de la historia como el presente, cuando el gabinete, como los condenados del Canto XX de la Divina Comedia, caminan con la cabeza mirando hacia atrás. No vamos a ninguna parte de esta manera. Hay que saber distinguir entre asesores y «asesoretes».

Los grandes líderes, cuando pensaron un proyecto político, pensaron en educación; aquí en Salta, la educación está muy lejos de ser lo que el mundo global está solicitando. Ése es el primer y más fundamental cambio a realizar.

Porque caso contrario, en un mes se repetirá el rito ancestral ya de los docentes cortando las calles e insultando al gobernador, porque para la docencia el ministerio no existe. Falta recategorización de la carrera docente, refuncionalización de la Junta de Clasificación y Disciplina, Capacitación, inclusión y otros varios etcéteras.

Como capacitador docente con más de veinte años en el tema, en uno de los últimos cursos tuve 120 directoras de escuelas que ¡No sabían leer y comprender el diario, literalmente! ¿Esa gente forma ciudadanos? La escuela pública ha sido la fragua de este país, hoy, cuando alguien quiere educación de calidad para sus hijos debe acudir a la educación privada. Así, la educación de calidad se convierte en un privilegio para cada vez más pocos.

En salud pública, me inquieta ver a un ministro que se comporta como un barra brava en sus modos y lenguaje, al punto que hasta un notable médico pide en los medios la renuncia del mismo. Quien suscribe, tuvo que hacer gestiones para traer personas de los valles a que sean atendidas en nosocomios privados porque “Aquí no tenemos nada”, como me dijo el gerente de un hospital vallisto.

Necesitamos una campaña de comunicación en materia de prevención de adicciones y de enfermedades que silenciosamente se están haciendo pandémicas. ¿Cómo vamos a tener índices tan altos de sífilis? Estamos volviendo a hablar de tuberculosis, de fiebre amarilla ¡Hasta de lepra! ¿Vamos a tener que convocar a Jesucristo para que cure a estos últimos? O tal vez para que se haga cargo del ministerio de Salud, quizás.

En la campaña, me llamaron para que le escribiera algunas ideas de salud peronista a un candidato a diputado nacional. Bastaba con leer el Plan del Dr. Ramón Carrillo. Pero claro, no son peronistas y el antiperonistas tiene que seguir enseñando peronismo.

En Desarrollo social, la imaginación del ministro llega nada más que hasta el límite de entregar bolsones y mostrarse regalando una cortadora de pasto. ¡Vaya idea de progreso!  El desarrollo social es algo mucho más profundo que involucra lo material, lo moral y lo espiritual. Pero no le podemos pedir esto último a quien dejó un municipio literalmente en llamas.

En materia de Justicia, la cosa no funciona porque ningún funcionario comprende el espíritu policial. No se puede hacer cargo del manejo de la policía quien no conoce lo que es el espíritu de cuerpo de los uniformados, de sus códigos, incluso de su léxico. La policía está para lo que requiere la contención social, prácticamente desmantelada. No hay en las comisarías ni papel para hacer un certificado. Este dicente, tuvo que ir a sacar fotocopia y devolver el original.

Pero la cuestión con la policía no pasa por armas, patrulleros y uniformes, pasa por restaurar en la sociedad el respeto por el que se juega la vida a diario y nos protege. Esto es educación cívica que tampoco tenemos.

De infraestructura nada puedo decir porque a los empujones las obras se hacen y el ministro del área -Camacho-, creo no equivocarme, es el único que goza de un prestigio bien ganado. Además, ha demostrado cuidar el equilibrio fiscal ahorrando mis 250 mil pesos. Es un orgullo haber colaborado con la obra pública provincial con cinco bolsas de cemento.

Inmediatamente ligado, no sería serio opinar de economía; primero porque no entiendo la materia y segundo porque me honra haber aportado al superávit de la provincia. Repito.

Estimado Gustavo, si continúo el desarrollo de lo que a mi modesto entender hay que cambiar y a quienes habría que jubilar, terminaríamos como dice el final del Evangelio de San Juan “Y muchas otras cosas habría que decir que no cabrían en las páginas de un libro”.

Pero sí, digamos -digo-, que el gobernador no puede estar encorsetado por un anillo de personajes que impiden que el Pueblo llegue con ideas, con proyectos. Que se manejan con una prensa adicta que publica que vivimos en el país de Alicia, cuando cada vez estamos más cerca de Narnia.

Por este camino le estamos facilitando el camino a los homínidos de La Libertad Avanza. Con los errores de ministros, secretarios y subsecretarios, personajes como Emilia Orozco y Alfredo Olmedo, que tienen un cacahuete por cerebro y ya se afilan las uñas pensando en ser gobierno en el 2027. Esta gente gana en Salta, no porque sean buenos, sino porque en frente no tienen una competencia calificada.

Gustavo, a la fecha -y lo he dicho públicamente también-, no hay para el 2027, otra opción frente a los libertarios que Sáenz. Tengo diferencias con la gestión, como ves y tengo la honestidad intelectual de expresarlo públicamente, pero hay mucha gente que está dispuesta a apoyar este proyecto político, pero cambiamos de monta, o nos hundimos en el medio del río.

Repito que escribo desde la autoridad moral que me otorga -a pesar de mi cercanía de siempre con el poder- no haber vivido jamás del Estado, ni haber ejercido el periodismo respaldado en una pauta publicitaria; pero no me equivoco tampoco en decir asimismo que en Salta hay profesionales de una talla mayor en todas las disciplinas, artistas, literatos, militantes de todas las expresiones políticas, con capacidades demostradas, con ideas y ganas que hoy la provincia de Salta necesita, que no tienen la posibilidad de decir públicamente lo que estoy diciendo, que harían una gran contribución al proyecto político de Gustavo Sáenz, pero que también, mueren en el intento.

Gustavo, nos agobia a los ciudadanos con ganas de participar, ver cómo tu entorno impide, aleja, peor aun, ni siquiera comprende lo que se le quiere acercar al gobernador como contribución. Muchos somos los que hemos querido aportar, no buscar un conchabo. Pero ya ves, ha sido imposible. Sepan ellos, que no vamos a quitarles el puestito. Hay quienes tenemos grandeza de espíritu y pensamos más allá de los lujos y las prebendas del poder.

En el final, digo: Los amigos no están para aplaudir como focas para recibir el pescado de premio. Están para decir lo que piensan en beneficio de quien aprecian.

Porque las elecciones como las provincias no se pierden de golpe: se vacían cuando el poder confunde lealtad con silencio y gestión con quietud.

De igual modo, las oportunidades históricas no se anuncian cuando llegan: se reconocen cuando ya se han ido.

Parafraseando a Don Hipólito Yrigoyen, digo “No vengo en contra de nada ni de nadie, sino a favor de todos”, porque estas palabras no las escribo contra el gobernador, Gustavo Sáenz, sino a favor de la provincia que todavía creemos posible. –

© – Ernesto Bisceglia

Ernesto Bisceglia es periodista, escritor y docente. Autor de una extensa obra ensayística y narrativa sobre historia argentina, política, religión y cultura cívica, con más de treinta libros y ensayos con premios nacionales e internacionales. Columnista en diversos medios y conferencista, desarrolla una mirada crítica e histórica sobre el poder, la democracia y la identidad argentina. Dirige www.ernestobisceglia.com.

s