POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar
Ya supimos pronunciarnos afirmando que “Sin Cultura no hay Turismo”. Y esta fórmula fracasa miserablemente cuando los funcionarios carecen de formación cultural, porque entonces, se puede estar sentado sobre una mina de oro turística como es Cafayate y el Valle Calchaquí, pero no saber qué hacer porque no se conoce ni lo que se posee.
Además, el vértigo tecnológico en el que vivimos hoy nos impone ver todo y leer todo. No se puede tratar de vender una plaza sólo con fotos y algún que otro festival. Simplemente, porque el año 365 días y no sólo tres o cuatro festivos.
El problema es que Cultura no significa sólo conocimiento académico; es sobre todo una actitud que se basa en un concepto filosófico: el amor a la tierra.
La gestión de la intendente, Rita Guevara, ha demostrado sobre todo que carece del amor a su ciudad y a sus vecinos. En estos tres años, Cafayate no sólo no ha crecido absolutamente nada, sino que incluso ha retrocedido. La falta de empatía con los vecinos es indiscutible.
De punto turístico a lugar de paso
Cafayate es un sitio estratégico en materia de turismo para el Valle Calchaquí. Su historia, su tradición, su gauchaje, sus modos y costumbres, sus yacimientos arqueológicos y sus atractivos naturales, hacen del lugar una reunión de valores y categorías que pocos municipios tienen.
Sin embargo -y ya lo dijimos también-, cuando uno hace la diligencia de concurrir a una agencia de turismo en Salta Capital, le ofrecen Humahuaca, Tilcara, el “Tren Solar” y la vuelta a los Valles, donde Cafayate se reduce a una pausa para comer y continuar hacia Amaicha u otro lugar.
La primera acción que le recomendamos a la intendente Guevara fue la creación del Ente Municipal de Turismo, que promoviera la interacción entre lo público y privado, además del hermoseamiento del ingreso y una oficina de Información turística según los modernos estándares de la disciplina.
Pero como dice el viejo dicho, “al que nace barrigón es al ñudo que lo fajen”, recién hace poco tiempo el municipio ha propiciado reuniones con algunos actores del sector cuyos resultados se desconocen. El Turismo no es el resultado de una acción espasmódica sino de un largo proceso.
Nada se podrá hacer mientras el municipio de Cafayate esté manejado por esta gente que no ha comprendido el significado de la expresión “políticas de Estado”; su amplitud y contenido.
Hoy, el turista ya no se satisface sólo con la vista del paisaje que lo tiene a la mano en sus dispositivos. El turismo actual precisa relato, historia, cultura ancestral. El visitante no sólo busca llevarse -o debe llevarse- una caja de vinos, unos alfajores y la foto con los burros de la plaza (si no los comieron ya). El turista busca llevarse parte del lugar que visita, busca la experiencia antropológica. Y eso es el patrimonio intangible que en nuestros Valles es tan rico.
Hay que preparar una dirigencia que en el 2027 reemplace a la improvisación, a la soberbia ignorante y a la desidia. Nuevos líderes sociales que comprendan que hoy la política 4.0 -como se la denomina- ya no es un color político, sino una verdadera representación del pueblo y su historia. –
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