POR ERNESTO BISCEGLIA.- Existen dos maneras de conocer nuestra historia, ya sea por la “historia oficial” que la mayoría tiene en la memoria, o bien, mediante la investigación libre, trasponiendo las barreras que todavía se levantan en algunas bibliotecas, especialmente confesionales donde todavía conservan el espíritu del «Index Librorum Prohibitorum», aquel funesto índice de libros prohibidos por la Iglesia Católica Romana que se publicó por primera vez en 1559 y se utilizó hasta 1966 para censurar y prohibir ciertos textos considerados perjudiciales para la fe y la moral católicas. En Salta, todavía hay lugares donde esta estupidez de censurar continúa vigente.
Nos, pensamos de manera contumaz e impenitente, que todo aquello que alguien prohíba (más si viene del terreno religioso) ver, oír o leer, debe ser visto, oído y por supuesto, leído.
En anteriores entregas hemos desarrollado, aunque a pinceladas, obviamente, la presencia fundacional de la Masonería en la historia argentina. Desde el nacimiento de nuestra historia con las Invasiones Inglesas hasta el proceso posterior del extenso gobierno de Juan Manuel de Rosas y las Claves masónicas en la Constitución Nacional.
Dice la historia no contada que fueron 14 los presidentes que pertenecieron a las Logias, a excepción de Juan Domingo Perón, que sin embargo, tuvo estrechos contactos con la, diríamos, “anti logia italiana, “P2”.
Masonería en Argentina: 14 presidentes, tradiciones secretas y controversias con la iglesia y dictaduras
Después de sancionada la Constitución Nacional, en 1853, se inició la saga de presidentes que fueron dándole forma al sistema republicano en el país. El primer presidente, Justo José de Urquiza, perteneció a la Logia “Independencia” que operaba en la ciudad de Paraná, en Entre Ríos y jugó un papel fundamental.
La Batalla de Pavón, ocurrida el 17 de septiembre de 1861, fue un ejemplo de la importancia que tuvo para los protagonistas de la historia la pertenencia a la Masonería. Aquella fue un punto decisivo en la historia argentina que enfrentó a dos fuerzas principales: por un lado, el ejército de Justo José de Urquiza, que representaba a la Confederación Argentina; y por otro lado, el ejército de Bartolomé Mitre, en representación del Estado de Buenos Aires.
Este enfrentamiento fue crucial porque marcó un punto de inflexión en la historia argentina, consolidando el poder del Estado de Buenos Aires sobre el resto de las provincias y allanando el camino para la unificación nacional bajo el liderazgo de Mitre.
Si Mitre era derrotado, el país seguramente se habría configurado con otro formato político y hasta es posible pensar que hasta la Capital de la Nación hubiera podido estar en alguna provincia del interior.
Ambos líderes, Mitre y Urquiza, eran masones activos. Bartolomé Mitre pertenecía a la logia «Consuelo del Sud», mientras que Justo José de Urquiza, como ya se dijo, estaba afiliado a la logia «Independencia» en Paraná, Entre Ríos.
Se ha especulado que previo a la Batalla de Pavón, hubo intentos de negociación y conciliación entre Mitre y Urquiza, mediados por la masonería. La «tenida de Unión Nacional», a la que se hace referencia en algunos relatos, habría sido un encuentro masónico donde se intentó evitar el conflicto armado. Sin embargo, las diferencias irreconciliables entre ambos líderes y las circunstancias políticas de la época desembocaron en la confrontación militar en Pavón, donde finalmente Mitre “salió victorioso”, debido a su mayor rango masónico sobre Urquiza. De otra manera no se comprende que el ejército del entrerriano que tenía todo para destrozar a Mitre, luego de algunas escaramuzas se retirara en derrota.
La Masonería en la Encrucijada de la Historia
Un análisis objetivo de lo acontecido en aquella madrugada del 17 de septiembre de 1861, en las cercanías del arroyo Pavón, dirá que en esa jornada se marcó no solo la historia militar y política de Argentina, sino también el destino de la Masonería en el país. Esa breve contienda entre el líder de la Confederación Argentina y Mitre, cabeza del Estado de Buenos Aires, dejó una huella profunda en el tejido social y político de la nación.
La Tenida de Unión Nacional y la Retirada de Urquiza
Dirá la historia más conocida que en los días previos a la batalla, los masones José Roque Pérez y Manuel Argerich, ambos figuras destacadas en la Gran Logia de la Argentina, intentaron mediar entre los dos líderes. La reunión, conocida entre los masones como la «Tenida de Unión Nacional», buscaba evitar un derramamiento de sangre fratricida. La intervención de la Masonería en este episodio sugiere que Urquiza, un prominente miembro de la logia, pudo haber decidido retirarse del campo de batalla como un gesto de reconciliación y por tener menor grado que Mitre, según adelantáramos, aunque este acto quedara envuelto en el misterio y la especulación.
El Surgimiento de la Gran Logia de la Argentina
Poco después de la Batalla de Pavón, la Masonería argentina habría experimentado una importante reorganización. En 1857, se había fundado la Gran Logia de la Argentina, pero fue después de 1861 que la Institución comenzó a consolidarse y expandirse significativamente. La primera sede, ubicada donde hoy se erige el Banco Nación, frente a la histórica Plaza de Mayo, se convirtió en un epicentro de actividades masónicas.
Un Refugio de Progreso y Pensamiento Libre
La derrota de Urquiza y la subsecuente victoria de Mitre marcaron el inicio de una nueva era para la Masonería en Argentina bajo el liderazgo de figuras como el ya nombrado, José Roque Pérez. Desde ese momento la Masonería trabajó en aquella incipiente política promoviendo los ideales de progreso, libertad y el más importante: el laicismo. La influencia de la Masonería se extendió a diversas esferas de la sociedad, incluyendo la política, la educación y la cultura.
La Construcción del «Palacio Cangallo» y la Expansión de las Logias
En 1872, se inauguró la actual sede de la Gran Logia, conocida como el «Palacio Cangallo». Este edificio, especialmente diseñado para ser un templo masónico, simbolizaba el crecimiento y la consolidación de la Masonería en el país. La arquitectura del lugar, cuidada por masones como Francesco Tamburini y Jacques Henry Pellegrini, reflejaba la riqueza simbólica y la dedicación a los principios de la Orden.
La Relación con la Iglesia y los Regímenes Autoritarios
A partir de Pavón y a lo largo de las décadas, la Masonería argentina enfrentó numerosos desafíos, incluyendo conflictos con la Iglesia Católica y persecuciones bajo regímenes autoritarios. La separación de la Iglesia y el Estado, promovida por presidentes masones como Julio Argentino Roca, a quien se le debe el verdadero y definitivo progreso del país en aquella época, generó tensiones significativas. Sin embargo, la Masonería se mantuvo como una defensora del laicismo y la educación pública.
Durante las dictaduras y los periodos de represión, la Masonería sufrió persecuciones y muchos de sus miembros se vieron obligados a operar en la clandestinidad. En ese sentido, la Iglesia Católica, siempre cómplice de las dictaduras, aprovechó su contubernio con el poder para perseguir a los Hermanos. Sin embargo, la Orden logró sobrevivir y continuar su labor en defensa de la Democracia y los derechos humanos, buscando resolver la República según los ideales fundacionales, entre los cuales todavía falta una efectiva separación entre Estado e Iglesia Católica.
Un Legado de Luz y Sabiduría
Desde la Batalla de Pavón hasta la actualidad, la Masonería en Argentina ha jugado un papel crucial en la formación de la Nación argentina. A través de sus miembros, sus logias y sus ideales, ha contribuido a la construcción de una sociedad más justa y libre. La historia de la Masonería argentina es un testimonio de su capacidad para adaptarse, resistir y prosperar en tiempos de cambio y adversidad, manteniendo siempre encendida la llama de la sabiduría y la justicia.
(Continuará…)