Argentina ¿Un país fundado por la Masonería?

POR ERNESTO BISCEGLIA. – Si bien la historia del país hunde sus raíces en una concepción más amplia que abarca desde la época precolombina hasta la llegada de los españoles, la colonización y luego los procesos de Independencia, sin embargo, las Invasiones Inglesas tienen un lugar significativo porque fueron eventos que desafiaron el dominio español sobre el Río de la Plata y plantaron semillas de cambio político y social que eventualmente condujeron a la Revolución de Mayo y la lucha por la independencia.

En ese contexto, las Invasiones Inglesas (1806/7), tuvieron un impacto significativo en varios aspectos de la sociedad de ese entonces. Si bien es cierto que la presencia británica y los intercambios culturales que trajeron consigo pueden haber contribuido a la difusión de ideas y movimientos como la masonería, es importante señalar que la masonería ya tenía presencia en América Latina mucho antes de la llegada de los ingleses, la presencia de los altos mandos ingleses detenidos en estas tierras tras la Recuperación de Buenos Aires, influyó para dar mayor vigor a un proceso de cambio que ya se venía gestando.

El primer grito de Libertad dado en Chuquisaca el 25 y 26 de Mayo de 1809 y reprimido violentamente, marcó la traza de un camino sin retorno. El virrey, Baltasar Hidalgo de Cisneros, caería exactamente un año más tarde con los sucesos acontecidos en Buenos Aires.

A las ideas de la Ilustración francesa, los ingleses aportaron la del libre comercio en la que influyeron los masones y su prédica sobre los beneficios de la libertad individual, la igualdad y la fraternidad, así como al fomento del conocimiento y el pensamiento crítico. Esas ideas que sembraba la masonería en la elite porteña contribuyeron a crear el ambiente propicio para el cambio político y la emancipación de Argentina y otros países latinoamericanos.

La Masonería, como una red de hermandad intelectual y política, promovía principios que fortalecían los ideales de autonomía y autogobierno que buscaban los criollos argentinos frente al dominio español. En particular, la idea de libre comercio era una respuesta al sistema económico restrictivo impuesto por España, que limitaba severamente el comercio de las colonias. Los comerciantes y las élites criollas, influidas por ideas económicas de la Ilustración y las redes masónicas vieron la posibilidad de librarse del yugo español y comercializar a precios liberados y con otros países. En suma, la Masonería terminó proporcionando el marco intelectual que configuró posteriormente los sucesos de Mayo de 1810.

Masones en la Primera Junta de Gobierno

Por supuesto que estas líneas son referenciales y de liviano concepto en razón del espacio y carácter de un artículo, pero digamos que es aceptado que el grueso de la Primera Junta de Gobierno estuvo compuesto por hombres iniciados en las Logias, habría sido el caso de, Juan José Castelli, Juan José Paso, Mariano Moreno, Domingo Matheu, Juan Larrea, Manuel Alberti, Hipólito Vieytes, Manuel Borrego, Antonio Luis Berutti, Nicolás Rodríguez Peña y Mariano Cosme Argerich. Dejamos en “stand by” a Manuel Belgrano, sobre el cual, particularmente mantenemos todavía algunas dudas sobre su efectiva pertenencia a las Logias.

Con todo, digamos que la Masonería reclama la pertenencia de Belgrano a la Logia y hasta la tradición lo señala como fundador de la “Logia Libertad” en Tucumán. De todos modos, el propio, Bartolomé Mitre, Gran Oriente y Grado 33, dice: “No eran masones (Belgrano o San Martín, por ejemplo) en un sentido estricto, sino políticos profanos que utilizaron las formas de la Masonería para encubrir sus actividades políticas y militares”. Pero decimos, esto es otra discusión.

Pero ¿Cómo es posible entonces que hombres hermanados en las Logias, más tarde se enfrentaran incluso hasta la muerte? Hay una respuesta lógica. La Masonería exige que, para atravesar el Ritual de Iniciación, antes de ser aceptado, el postulante “sea un hombre libre”; esto es, que tenga sus propios criterios de realidad, que sus juicios estén sometidos sólo a su deducción racional y lógica. De hecho, no se acepta en el contexto del pensamiento libre del masón que cada Logia o Gran Logia deba sumisión y acatamiento a alguna logia mundial o cosa que se le parezca. A esto último lo explica muy bien el historiador, Enrique de Gandía.

Por su parte, Patricia Pasquali -Autora de un inmejorable trabajo sobre el General José de San Martín-, opina que “La Logia de Buenos Aires se manejaba con total autonomía, tanto por su origen constitutivo como por su carácter de sociedad política: no hay constancia más elocuente de ello que su fluctuante trayectoria y sus divisiones internas.” (Pasquali, Patricia. San Martín. La fuerza de la misión y la soledad de la gloria. Ed. Planeta, Buenos Aires, 2000).

La historia de manual, simple y sencilla, sólo menciona que los “revolucionarios”, que no eran tales sino consumados conspiradores, se reunían en la “Jabonería de Vieytes”, un simplismo sólo para párvulos. Pensamos más bien con Enrique de Gandía que ese sitio era un lugar de reunión de la Logia “Amigos de la Libertad”.

La Masonería y la Recuperación de Buenos Aires

Habría que remontarse hacia 1793 cuando se celebró el pacto en Londres entre Francisco de Miranda, fundador de “La Gran Reunión Americana”, o conocida también como “Logia de los Caballeros Racionales”, con los patriotas -y masones- americanos, por el cual se comprometía el apoyo de tropas británicas para lograr los objetivos de la emancipación de España.

Una nueva visión de la Reconquista de Buenos Aires enseña que cuando se produjeron las Invasiones Inglesas, el masón, Juan José Castelli, en nombre de los logiados le exigió al efímero gobernador, el cumplimiento del acuerdo proclamado años antes. La negativa del inglés habría generado la reacción armada de los patriotas, en su mayoría masones, que terminó con la derrota de los invasores británicos.

La consecuencia política de la Reconquista habría sido la creación del Partido de los Patriotas, de fuerte composición masónica, entre cuyos líderes se encontraba Cornelio Saavedra, jefe del Regimiento Patricios, aunque no existen referencias sólidas sobre su membresía en la Masonería.  

Epílogo a la Parte I

Siguiendo el ilustrado artículo de Antonio Las Heras (Diario Popular- 25 de mayo de 2023), ese proceso iniciado con las Invasiones Inglesas atravesó todo el proceso hasta desembocar en el 25 de Mayo de 1810, que al decir de este autor -y otros historiadores de la Masonería- aquella Primera Junta de Gobierno estuvo integrada casi íntegramente por masones, que se distribuían de la siguiente manera:

Presidente: Cornelio de Saavedra (Masón, de acuerdo a datos ofrecidos por el Gral. Enrique Martínez y su nieto el Dr. Carlos Saavedra Zavaleta);

Secretarios: Mariano Moreno (miembro de la Logia Independencia) y Juan José Paso (miembro de la Logia Independencia y de la Sociedad de los Siete);

Vocales: Manuel Belgrano (tuvo una prolongada actividad masónica; iniciado en la Logia Independencia a fines del Siglo XVIII, participó de la Sociedad de los Siete, Zapiola afirma que fue integrante de la Logia Lautaro de Buenos Aires y Venerable Maestro de la Logia Argentina, más tarde llamada Logia Unidad Argentina de San Miguel de Tucumán), Miguel de Azcuénaga (el único no Iniciado), Juan José Castelli (miembro de la Logia Independencia de la que llegó a ser Venerable Maestro), Domingo Bartolomé Francisco Matheu (miembro de la Logia Independencia), Juan Larrea (iniciado en la Logia Independencia; hay una carta de Francisco de Miranda dirigida al hermano Saturnino Rodríguez Peña donde destaca la calidad de Masón de Larrea) y Manuel Alberti (miembro de la Logia Independencia y Sociedad de los Siete.)

Más allá de las especulaciones propias que un tema tan espinoso como desconocido; o más bien desconocido, la historiografía más objetiva admite la presencia y la participación determinante de la Masonería en el proceso de Independencia, no sólo argentino sino de toda la Sudamérica.-