A Milei le faltan caramelos en el frasco: Entramos al “Año de la Grandeza Nacional”

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

¿Qué nos sucede a los argentinos? ¿Estamos todos narcotizados acaso? ¿Cómo es posible que la sociedad no reaccione frente a lo que está pasando?

La Patagonia se incendia y el gobierno no sólo no hace nada, sino que el presidente “canta” en festivales, en teatros; con un registro tan espantoso que un conjunto de gatos gritando en celo en un tejado parece los Niños Cantores de Viena al lado de eso.

Pero no sólo se incendia la Patagonia, se está incendiando el país todo; los sectores más humildes, lo mismo que el sotobosque están incinerándose en una realidad que los consume como el fuego. ¿Nadie en el gobierno toma nota de la cantidad de despidos diarios, el cierre de cadenas de supermercados? Las fábricas de galletas más importantes tienen 13.000 toneladas de productos sin vender, Techint, empresa emblemática argentina, queda fuera de la provisión de caños para Vaca Muerta porque le otorgan la concesión a una empresa de la India que traerá todo importado, y así, larga sería la lista.

En medio de toda esta debacle socio-económica, el presidente, Javier Milei, decreta que este año 2026, es el “Año de la Grandeza Argentina”, y que todos los papeles oficiales deben consignar este logro.

Uno no puede menos que preguntarse por qué razón este país viene siendo gobernado por colifatos y fallidos. Carlos Menem, nos subió “al Primer Mundo” por decreto, y luego, la ilusión de sentirnos una potencia se reventó como una pompa de jabón. El Kirchnerismo manejó a la masa con un fallecido en extrañas circunstancias que al parecer habitaba en el Arsat 1, con el lema “Néstor vive”. Y ahora el perro Conan, desde el 3I-Atlas (posiblemente), dirige los destinos del país.

Pero vamos a ser generosos, le demos un voto de confianza a Milei, porque la inflación no supera el 3%, aunque todo sube; supongamos que somos tan innobles que no reconocemos que la macroeconomía está de rechupete. Aún así, esto de hablar del “Año de la Grandeza Argentina”, hace recordar las expresiones del propio Milei en el año 2023: “En el año 2025, los sueldos en dólares van a volar. La jubilaciones en dólares, van a volar”…, Bueno, tenía razón, todo vuela, pero por los aires.

El “Año de la Grandeza Argentina”, tiene más de certificado de defunción de que declaración triunfal. Llamar a esto “Año de la Grandeza Nacional” no es propaganda: es patología. No es una consigna política sino un síntoma clínico.

La grandeza que se decreta en papeles oficiales suele aparecer cuando ya no queda nada que mostrar en la realidad. Es el último recurso del poder vacío: nombrar lo que no existe, como quien silba en un cementerio para convencerse de que todavía hay vida.

Milei no gobierna un país: administra un delirio, y lo hace con la solemnidad de quien cree que la palabra “grandeza” puede tapar incendios, despidos y hambre.

Pero la historia argentina es cruel con estos experimentos: cada vez que alguien gritó “somos grandes”, el país terminó pagando la cuenta en cuotas largas y dolorosas.

La grandeza verdadera no se decreta; cuando aparece, no necesita perros muertos, consignas grandilocuentes ni papel membretado. Y, sobre todo, no necesita gritos.

© – Ernesto Bisceglia

Ernesto Bisceglia es periodista, escritor y docente. Autor de una extensa obra ensayística y narrativa sobre historia argentina, política, religión y cultura cívica, con más de treinta libros y ensayos con premios nacionales e internacionales. Columnista en diversos medios y conferencista, desarrolla una mirada crítica e histórica sobre el poder, la democracia y la identidad argentina. Dirige www.ernestobisceglia.com.