POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar
Tal vez la respuesta no estaba en Salta, sino en 2027.
Hay momentos en que la política argentina se parece a esos documentos de computadora que desaparecen de la pantalla. Uno cree que se han borrado para siempre, pero basta tocar una tecla equivocada para que reaparezcan exactamente donde estaban. Cristina Kirchner podría ser uno de esos documentos. Y la pregunta ya no es si volverá a aparecer, sino quién se beneficia con su regreso.
Las líneas que siguen son una hipótesis, una especulación compartida públicamente sobre lo que podría ser una puesta en escena de una obra que se escribió tiempo atrás. Quien piensa que el presidente, Javier Milei y Cristina Fernández, son enemigos que ni se miran, es un iluso.
En las altas esferas del poder, allí donde no llegan ni las arañas, los contactos entre los líderes jamas se rompen. Ya por sí o a través de enviados, pero los intereses que se mueven en las sombras -que son el verdadero poder-, necesitan activos a todos los jugadores.
¿Podrá ser que todo ocurre como decimos en esta nota? Tal vez sí, quizás no; pero como sea, la idea es motivar a pensar.
Los que miramos al peronismo desde una tribuna alta -no popular-, nos preguntamos en su momento: ¿Por qué intervenir el PJ de Salta? Una provincia periférica, donde el kirchnerismo es una majada en retirada, que apenas cobró en las últimas elecciones un porcentaje paupérrimo. Sin dirigentes de peso político ni ascendiente social. La única explicación razonable en ese momento llevaba a pensar en que hubiera sido un arreglo con el ex gobernador, Juan Manuel Urtubey, para que el hombre tuviera alguna estructura en la provincia como para jugar a disputar un espacio. Si esa era la jugada, resultó la crónica de una muerte anunciada, como efectivamente sucedió.
Ahora, con un horizonte eleccionario nacional ya comenzando a tomar color, pareciera emerger otra posible explicación.
La caída de la imagen pública del presidente Milei no es un dato reservado – según la consultora argentina CB Consultora Opinión Pública-; no sólo en la Argentina. Tampoco Milei aparece ya entre los presidentes mejor valorados de la región, como ocurría durante parte de 2024 y 2025. Las encuestas recientes muestran un deterioro sostenido de su imagen, asociado principalmente a la situación económica, el empleo y la percepción sobre la evolución del poder adquisitivo. Sin contar las crecientes sospechas sobre su equilibrio mental.
Con Cristina Fernández, ocurre un fenómeno curioso. Las encuestas de 2026 muestran que después de la confirmación de su condena y de la inhabilitación para ejercer cargos públicos, su núcleo duro parece haberse consolidado. Sin embargo, su imagen negativa continúa siendo muy elevada.
Según distintos sondeos difundidos este año, su imagen positiva suele moverse en una franja cercana al 30%-40%. Su imagen negativa suele ubicarse por encima del 50%. Sin embargo, en algunos estudios aparece mejor posicionada que Milei en rechazo; en otros, Milei la supera en imagen negativa. La diferencia depende mucho de la consultora y del momento de la medición. (Fuente: Cambio de época: Javier Milei supera a Cristina Fernández de Kirchner en imagen negativa)
En el medio juega la figura de Axel Kicillof, que genera otro dato políticamente interesante: dentro del espacio opositor, varios estudios muestran que Axel Kicillof empieza a superar a Cristina en imagen positiva y en potencial electoral, lo que sugiere un recambio parcial de liderazgo dentro del peronismo; en realidad, dentro del kirchnerismo. El problema del peronismo de paladar negro es que no tiene un dirigente de peso. (Fuente: Kicillof supera a Cristina Kirchner entre los opositores y lidera el ranking de imagen positiva.)
En definitiva, CFK ya no parece tener techo para crecer más allá de su electorado histórico, pero tampoco se derrumba. Conserva un piso político extraordinariamente sólido para una dirigente que lleva más de dos décadas en el centro de la política argentina.
Y tal vez allí se pueda encontrar un hilo para zurcir la hipótesis inicial. Esta semana se incorporó al equipo jurídico de CFK, el abogado español Javier Borrego, exmagistrado del Tribunal Supremo de España y exjuez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, quien sostuvo que la inhabilitación de Cristina constituye una «proscripción» y defendió la posibilidad de que medidas cautelares internacionales permitan restablecer sus derechos políticos, de modo que la rea Cristina, «podría presentarse» a futuras elecciones o incluso a unas PASO si prosperara esa estrategia jurídica.
El dato interesante no es tanto si Cristina será candidata mañana, sino que su defensa ya está instalando públicamente la idea de una eventual candidatura para 2027, algo que hasta hace pocos meses parecía completamente descartado.
Ahora bien, si dejamos de lado la cuestión conspirativa y analizamos los incentivos de cada actor, las hipótesis cobran lógica. Por eso una eventual reaparición electoral de Cristina podría producir dos efectos opuestos:
Escenario 1: Reunifica al peronismo.
Si Cristina lograra ordenar detrás suyo a Kicillof, gobernadores, sindicatos y movimientos sociales, Milei tendría enfrente una oposición mucho más competitiva. En ese caso, su candidatura podría complicar seriamente una reelección.
Escenario 2: Fractura definitivamente al peronismo.
Este es el escenario que los analistas parecen considerar más probable. Si la candidatura de Cristina divide al peronismo entre cristinistas, gobernadores, peronismo federal, massistas, kicillofistas y sectores moderados, entonces Milei podría ganar con una minoría relativamente estable del electorado, tal como ocurrió en varias elecciones presidenciales argentinas donde la oposición llegó fragmentada.
Hay un antecedente histórico interesante. En 2003, Carlos Menem no necesitaba ser mayoritario; le alcanzaba con que el peronismo estuviera dividido entre varios candidatos. La fragmentación fue un factor decisivo.
Desde una mirada estratégica, la pregunta clave no es si Cristina puede ser candidata, sino qué porcentaje de peronistas estaría dispuesto a seguirla nuevamente como conductora exclusiva. Ahí está el nudo.
Un encumbramiento de CFK, perjudicaría al peronismo que intenta construir una alternativa sin ella, mientras que si la caída de Milei se sostiene, quienes se perjudican son los libertarios en beneficio del peronismo no cristinista.
Quizás la intervención del PJ Salta no fue un error, ni un capricho, ni una aventura. Quizás fue apenas el primer movimiento de una partida mucho más larga. Porque la política tiene una extraña forma de producir socios objetivos. Tal vez, la reaparición de Cristina termina fortaleciendo a Milei mientras la caída de Milei mantiene viva a Cristina, entonces la verdadera pregunta ya no es quién ganará las próximas elecciones. La pregunta es cuánto tiempo más la Argentina seguirá votando dentro de la misma pelea.
Como pareciera mostrar la realidad, estamos frente a dos enemigos que se necesitan, y como dijera alguien «cuando dos enemigos se necesitan demasiado, conviene vigilar la caja fuerte de la República«
