Con Julio Argentino San Millán regresa el justicialismo al PJ de Salta

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

Desde la intervención promovida en un acto de alevosía política por el sector kirchnerista capitaneado por Juan Manuel Urtubey y su sicario dilecto, Pablo Kosiner, el PJ de Salta, había perdido el rumbo y la identidad.

Fue aquello una jugada propia de facinerosos que sólo buscaban la manera de legitimar sus ambiciones de continuar medrando en el poder al margen de toda preocupación social. La intención fue explícita, desalojar a las autoridades legalmente constituidas del Partido Justicialista para obtener una herramienta que les sirviera de balsa electoral ya que no tenían ninguna.

Lo demás es historia conocida, el desalojo de los “okupas” promovido por la justicia federal y llamado a la normalización con una elección prometida para el próximo 2 de agosto.

En el camino, una reacción sanadora y lúcida, promovió la conformación de una lista de unidad para encolumnar a todo el peronismo salteño detrás de los ideales y valores que la doctrina justicialista promueve.

Porque aunque se rasquen con un marlo, no se puede desconocer que el justicialismo es, primero, el único partido político organizado que se mantiene en pie; luego, que su inspiración es profundamente cristiana basada en la doctrina social de la Iglesia, con base en la encíclica “Rerum Novarum” de León XIII y de allí en más en todos los documentos que el magisterio católico elaboró durante el siglo XX.

Hay un dato más que es concluyente; el justicialismo sostiene su doctrina sobre el concepto de justicia social, que ha pesar de haber sido bastardeado incluso por gobiernos peronistas, tiene un sentido de solidaridad que es la amalgama principal de toda comunidad organizada.

Era entonces imposible pensar un PJ salteño en manos de filibusteros que han saqueado a la provincia desprovistos de todo principio moral y preocupación social. Hoy, los salteños tienen que enfrentar el pago de deudas multimillonarias producto de decisiones políticas de dudosa entidad. La ausencia de explicación sobre otros tantos millones de dólares de fondos cuyo destino se desconoce y aún, de unos cerca de 500 millones de pesos del propio PJ Salta, que no tendrían explicación, supuestamente birlados durante el proceso de intervención kirchnerista.

Una reparación política e histórica

La decisión de formular una lista de unidad encabezada por el Dr. Julio Argentino San Millán, es la más sabia decisión política adoptada por el peronismo salteño. Sencillamente porque el elegido es un hombre de aquilatada trayectoria política que ha pasado por distintos cargos partidarios, provinciales y nacionales sin que nadie pudiera siquiera levantar la sombra de una sospecha.

Tiene además otro valor agregado la figura de San Millán, constituye su persona la expresión viviente de la historia política de Salta de los últimos cincuenta años, porque ha sido protagonista de todos los momentos y cambios de la política en Salta desde antes del retorno de la democracia con Roberto Romero.

Jamás, se puede decir que San Millán, haya apoyado a otra expresión que no fuera el auténtico peronismo, contando además con experiencia local, en la Nación y en el exterior. La realidad -que es la única verdad- nos informa de que, frente a los hechos de la actualidad, constituye el hombre indicado para este momento.

Prueba de lo que decimos es el inmediato apoyo de todos los sectores que comenzaron a formar en la columna de este peronismo renovado y teñido de auténtico valor militante.

Quedarán al margen los que no comprendan que esta es quizás la última oportunidad que tiene el justicialismo en Salta de recuperar sus banderas históricas, el legado de Juan Domingo Perón y de los peronistas que dejaron huella en Salta en los últimos tiempos.

Por eso, la elección de Julio Argentino San Millán trasciende largamente la designación de un presidente partidario. Representa la posibilidad de que el Partido Justicialista vuelva a ser una comunidad de principios antes que una sociedad de intereses; un ámbito de militancia antes que una franquicia electoral; una escuela de dirigentes antes que un refugio de oportunistas.

El desafío comienza ahora. Recuperar un partido es mucho más difícil que ganarlo. Exige volver a enamorar a los militantes, reconciliar al peronismo con su doctrina y convencer a los salteños de que la justicia social no es una consigna del pasado, sino una necesidad del presente.

Si Julio Argentino San Millán consigue conducir ese proceso con la prudencia, la autoridad moral y la experiencia que lo distinguen, el justicialismo salteño no sólo habrá recuperado su conducción. Habrá recuperado, quizás, algo infinitamente más valioso: su identidad.

Y en política, como enseñó Perón, cuando un movimiento recupera su identidad, recupera también su destino. –

© – Ernesto Bisceglia

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