Es momento de pensar un Plan Quinquenal

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

No sólo hay que pensar la política en términos electorales. En tiempos de cambios globales como los que vivimos, hay que PENSAR SALTA, en función del cambio estratégico internacional que se avizora. Vamos hacia un cambio de sentido donde la hegemonía mundial parece indicar que el nuevo rector -imperio- sería China (principalmente), con Rusia y el resto de los Brics.

No basta con pensar la política en términos electorales. En tiempos de transformación global, resulta indispensable pensar estratégicamente la provincia. El mundo atraviesa un proceso de reordenamiento económico, tecnológico y geopolítico que desplaza centros de poder, modifica rutas comerciales y redefine oportunidades para regiones como el Norte argentino.

Sin embargo, en Salta casi no existe discusión pública sobre cuál debe ser nuestro lugar en ese nuevo escenario. Escuchamos hablar de acompañar gobiernos nacionales, de alineamientos ideológicos o de disputas coyunturales, pero muy poco sobre qué provincia queremos construir para los próximos diez o veinte años.

La pregunta es sencilla: mientras el mundo redefine su mapa, ¿quién está pensando Salta?

Por qué un Plan Quinquenal

La expresión “Plan Quinquenal” mueve a pensar en que gobernar ya no es administrar: es pensarnos en modo estratégico.   Uno de los grandes problemas de este país es no haber tenido previsibilidad.  

Hablamos de pensar un Plan -no de peronismo-  para la provincia de Salta que ofrecería tres beneficios políticos:

Las provincias deben pensar estratégicamente su futuro.

Luego,  obliga al oficialismo nacional a explicar si hay rumbo, cuál es y cómo jugarían esos mecanismos que hasta ahora no se ven.

Por fin, coloca a la Gestión Sáenz, en la tradición de la política adulta, no del tuit. Claro, siempre que se practiquen los cambios que son urgentes y necesarios.

Hablamos aquí de resignificación de la política traducida en una planificación inteligente en un mundo caótico.

Gobernar ya no es sólo administrar, ahora es pensar

El poder en el Nuevo Orden ya no gobierna con planillas de Excel ni con consultores de coyuntura. Si se observan los gabinetes de los gobiernos más desarrollados, cada área está a cargo de un especialista en el tema, los que a su vez forman equipos de personas que comprenden y anticipan los movimientos de la sociedad global.

Un solo ejemplo nos muestra la actual interdependencia globalizada y la necesidad de conocer lo que está pasando en el mundo. La firme posición de Irán cerrando el Estrecho de Ormuz, hizo elevar el crudo complicando a las economías de todo el mundo. Esto sin contar las nuevas valoraciones de los commodities. Y Salta es productora de commodities.

Porque en los días que vivimos, mientras Usted lee esta nota, hay productos en las Bolsas internacionales que están cambiando su cotización.

Las políticas que no dialogan entre sí no hallan un horizonte común en una Administración. Y en este Nuevo Orden Global, provincias estratégicas como Salta no pueden improvisar. La economía global se está reconfigurando y eso representa una oportunidad para los economías provinciales que sepan leer el signo de los tiempos.

Vamos hacia un escenario de provincias compitiendo entre sí, el auxilio nacional ya es una idea agotada. Entonces… ¿Dónde se piensa Salta en ese mapa dentro de diez años?

La respuesta es muy dura: Si no hay una idea definida, entonces no hay gobierno: hay administración del día a día.

Tecnología y capital humano: el gran ausente

Hoy, en la Argentina y particularmente en Salta no existe una planificación ni una inversión importante en economía del conocimiento. Esto significa que la Educación debe ser pensada con cabeza del siglo XXI y no con parámetros del siglo pasado.

Necesitamos una capacitación laboral que se inicie en los municipios, porque el avance la Inteligencia Artificial, ya está dejando gente sin trabajo. El mundo de los oficios es el último eslabón casi intocable hoy. No somos un país industrial, somos un país con mucha mano de obra trabajadora a la que hay que preparar para el mundo de la automatización. La IA, no deja gente afuera de por sí; quedan afuera los que no sepan utilizarla.

Sin un plan de formación tecnológica, Salta no se queda atrás: queda afuera.

Una deuda social: La juventud

Tenemos una pesada deuda interna y es la formación de la juventud. Al desmantelar el sistema educativo desde hace décadas, tenemos ya casi dos generaciones que navegan en la más absoluta ignorancia y eso acarrea el desinterés. Son millones de argentinos que serán carne de descarte. ¿Qué van a hacer los gobiernos con esa carga?

Hoy, la juventud está librada a la precariedad o a la emigración, tanto interna como externa. Forma parte de la masa no pensante que vota por influencia de Tik Tok, antes que por convencimiento político. El gobierno tiene la tarea social -no menor- de comenzar a encauzar a esa juventud.

Hay que PENSAR PROVINCIA, no sólo a cinco o diez años hacia adelante, no para ganar elecciones y mantener el poder, sino como legado para los venideros. Esta es la única manera de perpetuarse en el bronce.

Gobernar sin plan no es pragmatismo: es renuncia. Y cuando un gobierno renuncia a pensar el futuro, no lo pierde por error ni por fatalidad: lo entrega.

Las provincias que no planifican su destino no fracasan: se vuelven territorio ajeno, administradas por otros, pensadas por otros y usadas por otros. PENSAR PROVINCIA no es una opción ideológica. Es la última forma adulta de ejercer el poder. –