Salta, esa fundación necesaria… ¿Pero para qué?

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

RESUMEN: Salta no nació del sueño, sino de la necesidad: fue un punto estratégico en un mundo incierto, y en ese origen reside su identidad más profunda. A 444 años, el desafío no es reinventarse, sino reconocerse como cruce de caminos en un tiempo nuevamente inestable. Si recuerda para qué fue necesaria, podrá proyectarse; si se olvida, corre el riesgo de volverse apenas una postal de sí misma.

Hay algo en la fundación de Salta que escapa a la solemnidad de los aniversarios redondos. Cuatrocientos cuarenta y cuatro años no son un número: son una insistencia. Una voluntad que, como toda voluntad histórica, nació menos del ideal que de la necesidad.

La ciudad fue fundada en 1582 por Hernando de Lerma y por inspiración del virrey, Francisco de Toledo que advirtió la necesidad de crear un punto -nodo, diríamos hoy- que articulara Lima con Buenos Aires

El Acta fundación dice que un “Lunes de Pascua, 16 de Abril…”, se “colocó el rollo y al día siguiente se repartieron los solares”. No fue un acto caprichoso ni teñido de una épica romántica, sino una urgencia estratégica. Era preciso asegurar el corredor entre el Alto Perú y el Río de la Plata, custodiar rutas, disciplinar territorios, fijar presencia. Salta, en su origen, no fue una promesa: fue un instrumento. Un punto de apoyo en un mundo todavía incierto, donde la geografía mandaba más que las ideas.

Y, sin embargo, en esa necesidad primera anida una clave que todavía nos interpela.

Porque toda ciudad fundada por necesidad tiene un destino más complejo que aquellas nacidas del sueño. La necesidad obliga a durar, a adaptarse, a negociar con el tiempo. No hay ingenuidad en su ADN: hay cálculo, hay resistencia, hay una forma de inteligencia práctica que se transmite como un legado silencioso.

Hoy, en este mundo en tránsito -fragmentado, incierto, atravesado por mutaciones tecnológicas, culturales y políticas que desdibujan las viejas certezas la pregunta vuelve con otra forma: ¿para qué sirve Salta ahora?

Si en el siglo XVI fue un nodo en la red del imperio, ¿qué red habita hoy? ¿Cuál es su función en este nuevo mapa donde las fronteras ya no son solo geográficas, sino también digitales, simbólicas, culturales?

Tal vez la respuesta no esté en reinventarse desde cero -ese vicio contemporáneo de negar la historia-sino en reconocer que su origen la preparó, precisamente, para estos tiempos.

Salta nació en el cruce de caminos. Y los cruces de caminos nunca pasan de moda: cambian de forma.

Hoy, ese cruce ya no es solo de caravanas o de mercancías, sino de sentidos. De tradiciones que resisten y de modernidades que irrumpen. De lo local que se defiende y de lo global que presiona. En esa tensión que muchos viven como contradicción hay, en realidad, una oportunidad: volver a ser bisagra.

Pero hay una advertencia, casi un susurro que viene desde 1582: las ciudades fundadas por necesidad no sobreviven si olvidan para qué fueron necesarias.

Si Salta se piensa sólo como postal, como museo de sí misma, traiciona su origen. Si, en cambio, asume su condición histórica de punto de encuentro, de articulación entre regiones, culturas y tiempos, entonces su pasado deja de ser nostalgia y se convierte en herramienta.

En un mundo que parece haber perdido el rumbo de sus propias fundaciones -Estados que no saben para qué existen, sociedades que olvidan sus pactos-, Salta tiene una ventaja rara: nació sabiendo para qué.

Quizás el desafío, a 444 años, no sea celebrarse, sino recordarse.

Y en ese ejercicio –que es menos festivo que exigente encontrar, otra vez, su lugar en el mapa incierto de este siglo.

© – Ernesto Bisceglia

Ernesto Bisceglia es periodista, escritor y docente. Autor de una extensa obra ensayística y narrativa sobre historia argentina, política, religión y cultura cívica, con más de treinta libros y ensayos con premios nacionales e internacionales. Columnista en diversos medios y conferencista, desarrolla una mirada crítica e histórica sobre el poder, la democracia y la identidad argentina. Dirige www.ernestobisceglia.com.

También podés leer:

El retorno del «Granero del Mundo»: ¿Una oportunidad histórica para Salta ante la crisis europea? – Ernesto Bisceglia – Editorial

Salta secreta de noche: Cuando hasta la muerte tenía protocolo y ahora es biodegradable – Ernesto Bisceglia – Editorial

Salta secreta y las historias que la ciudad susurraba por la noche: La campaña que sonó sola – Ernesto Bisceglia – Editorial