Un Cacho de Cultura: Verdi y cuando el cinismo masculino acusa a la mujer de voluble

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

Hay música que llevamos en la cabeza durante nuestra vida y de cuando en vez nos asalta como el estribillo de “La donna è mobile”, de la ópera Rigoletto, de Giuseppe Verdi. Se utilizan incluso para hacer mofa de la mujer tratándola de “liviana de cascos”, cuando en realidad, Verdi jamás quiso significar eso y el caso en lo profundo esconde una tragedia.

Muchos ni siquiera saben qué significa “La donna e mobile, qual piuma al vento…”. La mujer es voluble como pluma al viento, una ironía cruel dentro de su ligereza.

Precisamente, Verdi, pone en boca del personaje moralmente más despreciable de toda la obra esa frase, el libertino Duque de Mantua, quien canta sobre la frivolidad de las mujeres, mientras él mismo es un individuo incapaz de amar.

En el último acto se devela la tragedia cuando después de una noche de engaños y violencia, cuando el bufón Rigoletto cree haber consumado su venganza contra el duque, vuelve a escucharse a lo lejos la voz del libertino cantando nuevamente “La donna è mobile”.

Ese momento es devastador. Porque significa que el culpable sigue vivo. El Duque no ha sido asesinado y Rigoletto descubre que en el saco que arrastra hacia el río no lleva el cadáver del cínico Duque, sino el cuerpo malherido de su hija, Gilda, sacrificada por amor.

Verdi -basado en una obra de Víctor Hugo-, construye una tragedia sobre el poder, el abuso y la injusticia social. El Duque representa una aristocracia corrupta que puede seducir, destruir vidas y seguir cantando con la misma despreocupación.

La música ligera del aria se vuelve entonces una forma de sarcasmo. Mientras el mundo se derrumba para los inocentes, el poderoso sigue cantando.

Tal vez por eso “La donna è mobile” resulta tan inquietante cuando se escucha dentro de la obra completa. No es simplemente un número brillante: es la risa despreocupada del poder frente al dolor ajeno. Verdi sabía que pocas cosas resultan tan trágicas como esa vieja injusticia humana: cuando el culpable continúa su camino… y la desgracia cae sobre los que menos la merecen.

En la próxima entrega veremos por qué Verdi consideraba a Rigoletto su primera gran obra maestra y qué escándalo provocó su estreno.