POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar
Querido Gustavo:
Diré, el opositor simplemente critica en la llana intención de provocar un daño a la imagen de un funcionario o de un gobierno. Pero el ciudadano comprometido con su ciudad, con su provincia, alerta, señala la equivocación o la falta de gestión, pero también propone; al menos intenta enseñar un camino. Es lo que comprendemos como “Pensar Provincia” y “Construir Comunidad”.
Aclarado esto, nos permitimos insistir en la cuestión del Turismo porque de todas las actividades que componen el plexo productivo de una provincia, esa área nos alcanza a todos: Todos los salteños somos Turismo. Todos podemos ser agentes potenciales de difusión de nuestra riqueza cultural, patrimonial y geológica.
Pensemos, por ejemplo; el General Güemes no estaría contento en que no aprovechemos su historia para hacer crecer a Salta. Porque la historia tiene mucho que ver con el Turismo. La provincia de Salta no cuenta su historia y esto es un problema cultural cuya raíz se encuentra en la falta de formación de los funcionarios en esta área.
Y el problema es que una falencia cultural se convierte en un deterioro comercial cuando una provincia no se convierte en un producto, en un destino. Para posicionarse lo importante es hallar el diferencial, o sea, eso único que tiene.
Hemos sido invadidos y no tenemos storytelling
No se trata de una batalla sino de aceptar que Jujuy nos ha invadido, no sólo nos promociona su turismo en las lunetas de los colectivos de SAETA, en gigantografías full color a la vera de nuestras rutas, sino que hasta promociona el carnaval en el centro del Shopping Alto Norte. ¿Y nuestro carnaval dónde está? Hemos desplumado a la comparsa.

No tenemos Storytelling. Carecemos de ese arte de contar una historia de modo que emocione, atrape y convenza, más que informe. Storytelling es persuadir a través del relato, no del argumento.
Vamos a explicarlo con un par de ejemplos: la provincia de Jujuy vende como cuento chino el “Tren solar” que no es otra cosa que un tren eléctrico, mientras nosotros hemos desmantelado el “Tren a las Nubes”, que guarda una riquísima historia. ¿Cuántos saben que el Viaducto fue construido en Trieste -Italia-, montado en un paisaje similar, desarmado y enviado a la Argentina y levantado en su actual ubicación? Que la vías cedieron casi un metro cuando la locomotora ingresó por primera vez.
¿Cuántos saben que en esa obra trabajaron personajes como Yosip Broz Tito, luego dictador comunista de la desaparecida Yugoslavia? Vino como metalúrgico y remachador. O que también fue obrero, Juan Lechín Oquendo, fundador luego de la mítica COB (Central Obrera Boliviana). O que nuestra inmortal Lola Mora, tenía acciones en la empresa que construyó el Ramal C 14 ¡Ni qué decir de la vida del Ing. Maury, inhumado a la vera de las vías en Campo Quijano!
Tenemos para contar que el tren fue pensado en el gobierno de Hipólito Yrigoyen -1916-, inaugurado por un decreto en el gobierno de Juan Domingo Perón -1946-, para sacar la producción argentina hacia los puertos del Pacífico. Y la historia de cómo se trazaron las vías, las cremalleras, los túneles, que alguna vez no coincidieron los que venían cavando de un lado y del otro y el ingeniero que había hecho el cálculo se suicidó. En fin…
Cafayate y la “Imprenta de la Patria”

¿Cuántos saben que en Cafayate se halla literalmente abandonada en un rincón la imprenta donde Manuel Belgrano, Mariano Moreno y todos los hombres de Mayo de 1810, imprimieron los primeros periódicos revolucionarios? Fue la primera imprenta de Sudamérica traída por los jesuitas a mediados del 1700 a Córdoba y que luego de Buenos Aires, cuando pasó a la provincia de Salta, se contrató nada menos que a Hilario Ascasubi como director y allí imprimió la primera revista, que se llamó precisamente “La Revista de Salta”. Supimos enseñarle todo esto para que lo ponga en valor a la pobre mujer que ejerce la intendencia de Cafayate, pero pasa lo mismo, cuando se es inútil e ignorante, las cosas se desperdician.
Somos hijos y herederos de las glorias de uno de los tres Padres de la Patria, el General Martín Miguel de Güemes. Su sable, su uniforme y los objetos de esa época se custodian en el Museo Histórico del Norte, en el Cabildo Histórico, el único edificio en su tipo y conservación en el país. ¡Y los templos! San Francisco tiene la “Campana de la Patria”, fundida con el bronce de los cañones tomados por el General Belgrano a los españoles en la Batalla del 20 de Febrero de 1813, y que tiene grabadas inscripciones que los españoles intentaron limar cuando tomaron la Ciudad. Y así ¡tante altre cose!
Salta, a diferencia de todas las demás provincias tiene la parte y los testimonios más ricos de la historia argentina para contar, para mostrar. Para poder realizar un turismo educativo.
Bastaría que los funcionarios mientras toman mate en las mañanas ingresaran a Google, al sitio de TripAdvisor, y -por ejemplo- pongan “Londres, cosas para hacer” y hallarán 212 museos recomendados. Lo mismo en Nueva York, en Roma o en París. Siempre con sus correspondientes visitas guiadas.
La gente no va a visitar Salta para ver jugar a Boca Juniors -ni los propios salteños irían a ver ese partido-; tampoco para ver el TC, como piensa algún otro ministro que eso es turismo. Pero sí para ver tejer un poncho en un telar en vivo, una pialada y comer un locro, escuchar un recital de la Banda Militar “Bonifacio Ruiz de los Llanos”, una de las mejores bandas sinfónicas del país, por mencionar alguito nomás.
Si no entendemos el Turismo como entretenimiento, no generamos ingresos. Sin ingresos, no hay empleo. Porque el Turismo es la mayor industria del mundo en empleo y en dinero. Y esta industria no se espera, se genera.
No sé…, como ciudadano que se compromete con su provincia, desde su modesto lugar, en ocasiones pienso que en el ministerio de Turismo habría que nombrar a la “Rusa María” que todavía tiene fama nacional o a la Virgen del Cerro, que hace poco reunió 800 colectivos de todas partes.
Nombren a quien sea, pero háganlo pronto y que sea alguien que sepa de qué se trata esta industria.
Afectuoso Abrazo. –
© – Ernesto Bisceglia
Ernesto Bisceglia es periodista, escritor y docente. Autor de una extensa obra ensayística y narrativa sobre historia argentina, política, religión y cultura cívica, con más de treinta libros y ensayos con premios nacionales e internacionales. Columnista en diversos medios y conferencista, desarrolla una mirada crítica e histórica sobre el poder, la democracia y la identidad argentina. Dirige www.ernestobisceglia.com.
