Un Cacho de cultura: Liszt y la Rapsodia Húngara N°2

REDACCIÓN – www.ernestobisceglia.com.ar

Franz Liszt hizo con la música húngara lo que hacen los genios con todo: la robó con elegancia… y la devolvió convertida en espectáculo. La famosa Rapsodia Húngara N°2 no es una simple pieza folklórica: es un show completo para piano, un circo imperial con guantes blancos.

Liszt toma melodías populares del estilo verbunkos —música de taberna, de reclutamiento militar, de baile y de exceso— y las convierte en una obra monumental, dramática, exagerada, casi teatral. Empieza lenta, oscura, solemne, como si estuviera entrando un conde al salón… y termina como si ese mismo conde hubiera prendido fuego el palacio.

Lo brillante es que no es sólo virtuosismo: es narrativa. Primero te seduce, después te desafía, y finalmente te atropella. Por eso esta rapsodia se volvió inmortal: porque no pide ser escuchada… exige ser aplaudida.

Y ahí está Liszt: el hombre que convirtió una danza en una tormenta y un piano en un escenario.

© – Ernesto Bisceglia