San Martín: la guitarra, la ópera y la forma del orden

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

Debo confesar que a pesar de haber leído, al menos las obras más significativas sobre la vida del General José de San Martín, nunca había conocido su afición por la música, menos todavía que era un estudioso de la guitarra.

Concluimos así, que aun bajando del caballo y extrayéndolo del bronce, el Gran Capitán sigue siendo grande. Tal vez más. Porque aparece entonces el hombre completo, de esos que hoy resultarían incómodos: militar profesional, político austero, lector atento y, detalle no menor, músico practicante.

Está probado que José de San Martín tocaba la guitarra. No como distracción de salón ni como gesto folclórico, sino como instrumento trabajado, con técnica y estudio. La guitarra, en la España de fines del siglo XVIII, estaba lejos de ser un instrumento menor. Vivía su proceso de dignificación académica y estética, y su figura central era Fernando Sor.

Para la época, Fernando Sor no fue un guitarrista más: fue el compositor más importante de la guitarra clásica de su tiempo, una figura del clasicismo tardío europeo. Y San Martín tuvo con él algo más que un cruce ocasional. Las fuentes indican que tomó clases, o al menos recibió instrucción directa. Ese dato, que suele pasar de largo, es decisivo: Sor no enseñaba a aficionados ocasionales. Exigía lectura musical, disciplina técnica y oído formado.

Entre las piezas que se sabe que San Martín podía ejecutar figura el Estudio n.º 22 de Fernando Sor. No es una bagatela. Es una obra que requiere independencia de voces, control del pulgar, fraseo y comprensión formal. Dicho en criollo ilustrado: San Martín no era un guitarrero de sobremesa. Era un intérprete formado dentro del canon de su época.

En el exilio europeo, especialmente en París, la música siguió ocupando un lugar central en su vida. Fue asiduo concurrente a la Ópera de París, uno de los grandes templos culturales de Europa. No iba por protocolo ni por vanidad social. Iba porque entendía ese lenguaje. Porque la ópera, en ese tiempo, no era solo espectáculo: era arquitectura moral, política cantada, drama del orden y del conflicto humano.

Allí trabó relación con Gioachino Rossini, ya consagrado. No fue una admiración unilateral. Rossini encontraba en San Martín no sólo al Libertador de América, sino a un hombre capaz de hablar de música con conocimiento real, sin impostura ni solemnidad vacía.

Todo esto dice algo que rara vez se subraya: San Martín fue un ilustrado integral. Para él, la música no era evasión. Era disciplina. Era forma. Era organización del tiempo. Exactamente los mismos valores que trasladó a la guerra, a la política y a su idea de Estado.

No es casual que prefiriera la guitarra clásica, instrumento de equilibrio y control, ni que admirara la ópera, donde la emoción se somete a estructura. San Martín desconfiaba del desborde y del grito. Creía en la forma como ética.

Tal vez por eso hoy incomode tanto estudiar estas aristas de los Próceres. Porque mientras abundan dirigentes que desafinan incluso leyendo una partitura ajena, el Libertador estudiaba, practicaba, escuchaba. Y entendía que la libertad, como la música, no admite improvisación permanente.

A veces, para comprender a un prócer, alcanza con escucharlo tocar.

A continuación escucharemos una versión del Estudio Nro. 22 de Sor, que ejecutaba el General José de San Martín.

El “Estudio en si menor, Op. 35 n.º 22” de Fernando Sor (1778-1839), compositor español conocido como “el Beethoven de la guitarra”, es una pieza breve y expresiva que combina técnica y melodía, y que forma parte del repertorio que tradicionalmente se atribuye a San Martín en su formación musical en España.

Ernesto Bisceglia es periodista, escritor y docente. Autor de una extensa obra ensayística y narrativa sobre historia argentina, política, religión y cultura cívica, con más de treinta libros y ensayos con premios nacionales e internacionales. Columnista en diversos medios y conferencista, desarrolla una mirada crítica e histórica sobre el poder, la democracia y la identidad argentina. Dirige www.ernestobisceglia.com.