POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar
Partimos de la base que esto no es futurología ni mucho menos catastrofismo; es, en todo caso, periodismo de anticipación, lectura de datos y planteamiento de hipótesis. No somos videntes, pero la ebullición social invita a considerar escenarios plausibles, no certezas.
Hay momentos en la vida política de un país en los que los números parecen ordenarse mientras la vida cotidiana se desordena. La inflación cede, los indicadores macroeconómicos ofrecen alivio a los mercados, pero la sensación social no acompaña.
En rigor de verdad algo no termina de cerrar. Voces alarmistas hablan de un próximo estallido social, ya se ven videos anunciando saqueos. Creemos que no están dadas las condiciones para esos escenarios violentos, pero sí existe, se palpa, un clima espeso. Una tensa calma que suele preceder a los grandes reacomodamientos.
Para Milei y los suyos el camino que transitan es el correcto. La épica del sacrificio es la regla aunque sea sólo para la mayoría. Sin embargo, toda política económica necesita algo más que coherencia técnica: necesita legitimidad social sostenida. Y allí empiezan a aparecer los primeros nubarrones.
Estabilidad macro pero sin legitimidad social
Este gobierno puede haber ordenado los números pero le ha desordenado la vida a la gente. Esto pone en riesgo la estabilidad política porque se presentan una serie de antagonismos; ejemplo: inflación a la baja, pero deterioro del bienestar general. Un ajuste exitoso en Excel, pero con daño a la gobernabilidad, porque la legitimidad no se mide en la Bolsa de Valores, sino en el vacío de las heladeras. Paradójicamente, cuando la heladera tiene sólo frío, se calienta el humor social
El “factor Milei”: burbuja, soberbia y desconexión
El mayor mal de los libertarios anida en su soberbia. Desde el presidente para abajo tienen una fuerte autoimagen moral “Somos los buenos, los otros son “kukas” o malos”. Es un gobierno que desprecia a los sindicatos, a los jubilados, a los discapacitados, a las universidades y a los gobernadores que se subordinan sin condiciones. En suma, Cuando un gobierno deja de escuchar, empieza a gobernar contra la realidad.
¿Qué pasa si Milei se desbarranca, aunque no estalle el país?
El fracaso del plan económico es una posibilidad cierta más nadie puede decir que ocurrirá. No todo desgaste se sigue con un colapso. Es un despropósito lo que afirman los “profetas del 2001” de que volverá a ocurrir. Sin embargo, hay que considerar cómo pueden ocurrir las cosas con una estabilidad macro pero con fatiga social. Un crecimiento estadístico que no se compadece con el empobrecimiento cotidiano. Un orden fiscal con un conflicto social permanente e in crescendo.
Traslación del desgaste nacional al plano provincial: el caso Salta
Las provincias no votan teorías económicas: votan experiencias concretas y cada una reaccionará según su modelo y circunstancia. Es necesario entonces considerar el caso particular de la provincia de Salta donde hay una gran dependencia del empleo público y actividades privadas que dependen del presupuesto provincial. Esto último nos habla de una fragilidad en el sector privado que por lo mismo tiene una alta sensibilidad a los recortes nacionales.
Hay que considerar también la cultura electoral del ciudadano salteño. La masiva votación al modelo Milei denuncia un criterio pragmático y no ideológico. De hecho, en Salta, han fallecido las ideologías al morir todos los partidos políticos. Esto no es bueno para el sistema y ni siquiera para quienes gobiernen porque su base de legitimidad se torna inestable.
Este fenómeno que describimos afecta principalmente a La Libertad Avanza porque si Milei pierde legitimidad nacional, LLA en Salta, así como ganó, perdería por arrastre. Sin tracción nacional, LLA en Salta quedaría desnuda porque no tiene gestión propia ni estructura profunda. Para colmo, los representantes nacionales de LLA, han declarado alegremente que van a “votar todo lo que el presidente ordene”. Nos preguntamos ahí ¿Entonces no van a representar los intereses locales sino dar quórum ovejano a lo que dicte Milei?
Una gobernación, dos caminos
Si ocurriera el desgaste de Milei, se fortalecería el gobierno provincial actual, porque tiene errores pero es previsible. Por eso, el fortalecimiento de la gestión Sáenz, debe comenzar ahora mismo, pero con una convocatoria a una coalición. Con los mismos no se fortalece sino que se debilita. El electorado está muy sensible.
Precisamente, en esa sensibilidad reside la posibilidad de que en 2027 aparezca una tercera figura emergente que capitalice el desencanto de uno y otro. Porque cuando el gobierno nacional se vacía, las provincias vuelven a mirarse a sí mismas.
El gran interrogante (no la respuesta)
¿Puede sostenerse un proyecto nacional sin mejora material perceptible? ¿Puede una fuerza provincial como LLA sobrevivir al desgaste del poder central? En definitiva ¿Está la Argentina ante una nueva reconfiguración política sin crisis visible?
La historia de los últimos cincuenta años nos enseña que la política argentina no siempre estalla: a veces se desliza. Y cuando se desliza, cambia de manos sin hacer ruido.
Este texto no es una profecía ni un pronóstico cerrado. Es, apenas, una advertencia analítica: los procesos políticos suelen anunciarse mucho antes de hacerse visibles. Y cuando los signos están a la vista, ignorarlos suele ser el error más caro.
Este análisis no termina aquí. Recién comienza. –