Un Cacho de Cultura: Cuando Händel quiso retirarse… y terminó inventando el “Messiah”

POR:ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

El mundo conoce generalmente el “Aleluya” de Händel, pero no el resto del Oratorio que es una pieza magnífica que por momentos lleva el espíritu en una espiral ascendente, motivadora y emocionante.  

Nos ubicamos en el año de 1740, Georg Friedrich Händel, atravesaba una severa crisis. El cansancio, la desazón y la enfermedad, le hacían sentir que todo estaba terminado. En Londres, las óperas italianas ya no provocaban el éxtasis del público y los financistas  se ajustaban al decir de los críticos sin piedad. El maestro, humillado y cansado, llegó incluso a anunciar su retiro: se iría de escena, como un gladiador vencido por el tedio del Coliseo.

Sin embargo, los artistas de esta talla están hechos de otra madera. Lo que a cualquier mortal hubiera destruido, a Händel lo incendió. Casi como un acto de desafío personal, se encerró en su casa y, en un trance creativo que raya en lo místico, escribió el Messiah en apenas veinticuatro días. Tal vez, porque como dijimos en otras columnas, estos maestros “recibían” sus obras del Cielo. De hecho, él mismo diría tiempo después que escribió el Oratorio “como si me lo hubieran dictado”.

El estreno fue apoteótico. La música hizo vibrar al público que vivaba de pie, lloraba y gritaba “¡Aleluya!”. El teatro se había convertido de pronto en un templo. Para Händel, la crisis había sido un parto que dio a luz una de las obras más excepcionales del repertorio del barroco tardío.

El Messiah no sólo salvó su carrera. Demostró que, a veces, un artista toca fondo para poder encontrar la veta de oro que llevaba escondida adentro…, o que los Cielos decidieron dictarle. –

El «Aleluya» de el «Messiah»