La mujer del César no sólo debe ser honesta sino parecerlo

POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar

Llegaron prometiendo ser distintos. Venían liquidar la corrupción. Eran la última reserva moral de un país corrompido hasta la médula por el kirchnerismo.

Eran la «gente de bien» que venía a convertirnos en Alemania. Y les creímos.Los votamos en masa y soportamos los recortes y los insultos. Ahora quiero que me indemnicen mi voto.

Porque cuando hay honestidad de procedimientos ni las sospechas tienen lugar. Al final, el único presidente que se fue a su casa sin macula, sin tener que pasear por los tribunales, fue Don Raúl Ricardo Alfonsín.

La política argentina vuelve a entrar en zona de turbulencias. Desde el caso «Libra», que más o menos quedó manejado por los medios que maquillaron lo mejor que pudieron la situación,ahora,otro escándalo salpica al presidente, Javier Milei, y a su entorno más estrecho. La figura de, Karina Milei, alias «El Jefe», aparece mencionada en audios y versiones que comprometen la estabilidad de toda la gestión.

Diego Spagnuolo, un amigo íntimo en el ojo de la tormenta

El que quitó la espoleta -Spagnuolo-, es un abogado muy cercano al presidente, quien, según los audios divulgados conocería y tal vez estaría involucrado también en maniobras vinculadas a sobreprecios de medicamentos y derivaciones de dinero a través de droguerías. Recortaban los remedios a los más necesitados y aparentemente,también,se habrían estado robando el dinero de los mismos, unos U$S 800 mil mensuales, donde, Karina Milei, habría ido a un 3% del paquete.

Lo que por estas horas aflige al gobierno es que Spagnuolo se acoja al beneficio del arrepentido y presente pruebas documentales, chats y posiblemente hasta videos que pondrían al gobierno nacional en un literal «game over» político.

Las consecuencias de este escándalo podrían convertirse en un efecto dominó (como fuentes de Casa Rosada nos comentaron) que se llevaría puestos a funcionarios de segunda línea y a la misma, Karina Milei, y por extension, al propio presidente de la Nación.

Algo extraño sucede esta vez porque el periodismo que supo acompañar al gobierno, hoy denuncian hasta los entresijos de este escándalo.

Una estructura bicéfala en riesgo

Sin Karina, el presidente Milei no existe. Por lo tanto, en el esquema libertario esta crisis ahora es existencial y de no detenerse podría convertirse en terminal. Dicen que dentro de las filas del oficialismo se escuchó decir «si cae Karina, se termina el gobierno”. La jefatura de Gabinete informal que ejerce la hermana del presidente convierte su eventual imputación en un punto sin retorno. No se trata de un fusible: Milei no puede ni quiere soltar la mano de su hermana. En esa doble dependencia, el poder libertario se vuelve frágil.

Un patrón que se repite

El caso no estalla en el vacío.El gobierno tiene las venas abiertas con otros escándalos como el PAMI, la ANSES y en provincias como Chaco y Misiones. Todas ellas tienen un hilo conductor: negocios oscuros alrededor del dinero público en áreas sensibles. El “cúmulo de causas” mina la narrativa de transparencia con la que el oficialismo intentó diferenciarse del pasado.

Según parece, el gobierno querría apurar la línea judicial para frenar todo en la persona de Spagnuolo, aunque el problema es que entregar su cabeza significa reconocer que el delito existió. Y si las pruebas escalan hasta Karina Milei o dirigentes como Martín y “Lule” Menem, la onda expansiva sería devastadora.

Mala, muy mala época para que estalle un escándalo semejante,justo a 15 días de la crucial elección en Buenos Aires cuyo efecto sobre el país puede resultar muy negativo para el gobierno. Sumado a esto, el índice bajo de inflación parece ya no estar siendo suficiente para una ciudadanía que cada vez llega menos a fin de mes. ¿Cómo llegará el gobierno nacional a octubre?

El principio romano que inspira el título de esta nota es claro: la mujer del César no sólo debe ser honesta, sino también parecerlo. En política, las apariencias pesan tanto como los hechos. La hermana del presidente, motor del «Karinismo» y arquitecta del poder libertario, enfrenta ahora la prueba más difícil: demostrar que ni ella ni el círculo íntimo se beneficiaron de los negocios que hoy la Justicia y los medios ponen bajo la lupa.

La duda es si el gobierno resistirá esa prueba. Porque si cae Karina, tal como repiten en la propia Casa Rosada, no habrá Milei que quede en pie.-