Reflexiones en torno a Giordano Bruno: El mayor asesinato intelectual  perpetrado por la Iglesia Católica

ERNESTO BISCEGLIA.COM.AR – POR ERNESTO BISCEGLIA. – La historia de la ciencia del pensamiento tiene en la fecha del 17 de Febrero de 1600, el más luctuoso día cuando en Roma fue quemado en la hoguera, Giordano Bruno, después de ser condenado por la «Santa» Inquisición acusado de herejía debido a sus ideas consideradas contrarias a la doctrina católica de la época.

Aquello fue sin duda alguna un acto de barbarie en nombre de la intolerancia religiosa. En la oscura historia de la Iglesia Católica, hay un capítulo manchado de sangre y represión intelectual que se destaca de manera sobresaliente: el caso de Giordano Bruno -El Nolano-,  un visionario, científico y filósofo renacentista, fue brutalmente perseguido y finalmente ejecutado por la Inquisición, todo por el «crimen» de tener ideas que desafiaban a la ortodoxia religiosa.

Es que la Iglesia Católica, en su incesante afán por mantener su dominio sobre las mentes y las almas de las personas, se convirtió en una máquina de opresión que aplastaba cualquier pensamiento que amenazara su autoridad. Giordano Bruno se encontró en el punto de mira de esta intolerancia despiadada debido a sus teorías sobre el universo infinito, la pluralidad de mundos habitados y la naturaleza divina del cosmos, ideas que hoy en día son fundamentales para nuestra comprensión del universo, pero que en su tiempo eran consideradas herejías por aquellas mentes reducidas que conducìan el papado.

El juicio de Bruno fue un espectáculo grotesco de injusticia y fanatismo. Fue arrestado, encarcelado y sometido a un largo proceso inquisitorial que culminó en su condena a muerte en la hoguera en 1600. Su único crimen fue atreverse a cuestionar las doctrinas dogmáticas de una institución que prefería mantener a la humanidad en la ignorancia antes que permitir el progreso del conocimiento.

De allí que sostengamos sin temor alguno que el catolicismo es responsable del atraso de 500 años en la evolución del pensamiento y la conciencia.

La ejecución de Giordano Bruno no sólo fue un acto de violencia física, sino también un asesinato intelectual. Se quemó no solo su cuerpo, sino también sus ideas, su visión del mundo, su valiosa contribución al pensamiento humano. La Iglesia Católica, en su intolerancia ciega, se convirtió en una fuerza destructora de la libertad de pensamiento, la creatividad y el progreso, una tendencia que todavía está presente en la mente y en el reseco espíritu de muchos monjes rojos.

Hoy en día, recordamos a Giordano Bruno como un mártir del libre pensamiento y la razón. Su sacrificio nos recuerda la importancia de defender la libertad de expresión y la búsqueda del conocimiento frente a las fuerzas del dogmatismo y la intolerancia.

La Iglesia Católica puede intentar lavar su historia manchada de sangre, pero la verdad sobre el crimen cometido contra Giordano Bruno permanecerá como un recordatorio sombrío de los peligros del poder desmedido y la intolerancia religiosa. Nunca debemos olvidar la lección que su trágica historia nos enseña: la verdad y el conocimiento deben prevalecer sobre la superstición y la opresión.