ERNESTOBISCEGLIA.COM.AR – REDACCIÓN. – La reciente Trigésima Asamblea General de la Pontificia Academia para la Vida reunió a científicos, teólogos y expertos de diversas disciplinas en un debate sin precedentes sobre los riesgos que amenazan la continuidad de la humanidad. Lejos de ser un encuentro meramente teológico, el evento abordó las amenazas reales que podrían desencadenar un colapso global, desde el cambio climático hasta la inteligencia artificial, pasando por pandemias y conflictos bélicos.
Un Debate Más Allá de lo Religioso
El Vaticano, históricamente asociado a la reflexión teológica, abrió el debate a perspectivas científicas y filosóficas, reconociendo que los desafíos actuales requieren un abordaje interdisciplinario. La Pontificia Academia para la Vida planteó una pregunta clave: ¿Estamos al borde de un punto de inflexión para la humanidad?
Entre las principales preocupaciones discutidas, se destacaron:
Cambio climático y degradación ambiental: La crisis ecológica y sus efectos sobre la vida en el planeta.
Riesgos de la inteligencia artificial: Cómo el avance descontrolado de la IA podría afectar la sociedad, el empleo y la seguridad.
Conflictos geopolíticos y armamento nuclear: La posibilidad de una guerra global con consecuencias catastróficas.
Pandemias y crisis sanitarias: Las vulnerabilidades expuestas por la COVID-19 y el riesgo de futuras pandemias.
Ética y bioética en un mundo en transformación: Reflexiones sobre el impacto de la ciencia en la vida humana y los desafíos morales que conlleva.
¿Un Nuevo Llamado a la Responsabilidad?
El encuentro no buscó generar alarmismo, sino reforzar la idea de que la humanidad aún tiene tiempo para actuar. Se hizo hincapié en la necesidad de un compromiso global para abordar estos problemas con soluciones concretas y éticas. La Iglesia Católica, a través de esta asamblea, se posicionó como un actor que promueve el diálogo entre la fe y la razón, instando a la comunidad internacional a no ignorar las señales de alerta.
En definitiva, más que un debate sobre el ‘fin del mundo’ en un sentido apocalíptico, el Vaticano propuso una reflexión profunda sobre cómo evitar un colapso global y construir un futuro más sostenible y humano.