POR: ERNESTO BISCEGLIA – www.ernestobisceglia.com.ar
La jornada “de las brujas” me halló vagabundeando por pueblos del interior donde comprobé hasta qué punto hemos sido colonizados. Lugares donde tradicionalmente la cosa gaucha y telúrica se vivía como una razón existencial, desde los niños hasta los ancianos, ahora bebés, niños, padres y algún abuelo con la cara pintada y ornados aunque más no sea con retazos de tela, paseando por las plazas con un canastito -o algo así- con forma de calabaza y con una curiosidad, todos dando vueltas alrededor de las plazas con caminar y expresión de zombies. ¿Qué nos ha pasado?
Diría que la base del problema es la ignorancia.
Si uno les pregunta ¿Qué significa Halloween?, nadie tendrá la respuesta. Generalmente lo asocian a la celebración norteamericana que vieron en las películas. Esto nos habla de la profunda colonización mental que ya tenemos. Y hay algunos que hablan de “batalla cultural”; si acaso fuera esta, ya la hemos perdido.
Los orígenes
Sus raíces se encuentran en las antiguas poblaciones celtas de Europa, particularmente en Irlanda, Escocia y otras regiones de las islas británicas. Hace más de dos mil años, los celtas celebraban el Samhain, una festividad que marcaba el final de las cosechas y el comienzo del invierno, asociado con la oscuridad y la muerte.
Se creía que durante esa noche, entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre, la frontera entre el mundo de los vivos y el de los muertos se volvía permeable, permitiendo que los espíritus regresaran, entonces, se encendían hogueras y se realizaban rituales comunitarios. Algunas tradiciones posteriores hablan de disfraces y ofrendas para protegerse de los espíritus, aunque no todas pueden documentarse en la época celta.
Hay que decir que Halloween no nació como una celebración satánica porque los celtas eran politeístas y sus creencias precedían a la cristianización de Europa. La figura del Diablo, tal como la concibe el catolicismo, pero entonces no formaba parte de su religión.
Con la expansión cristiana, numerosas prácticas paganas fueron reinterpretadas como supersticiones o manifestaciones demoníacas. De allí que la Iglesia estableciera la festividad de Todos los Santos el 1 de noviembre, seguida posteriormente por la conmemoración de los Fieles Difuntos el 2 de noviembre. La víspera de Todos los Santos recibió en inglés el nombre de All Hallows’ Eve, del que deriva Halloween.
Conviene aclarar que la relación histórica entre Samhain y Halloween es compleja: no existe evidencia suficiente para afirmar que todas las costumbres modernas procedan directamente de los celtas.
Ahora, como tantas otras contradicciones del catolicismo, diremos que aquel paganismo celebraba a los muertos porque creía que podían regresar, mientras la religión de los Papas prometió resucitarlos, pero terminó condenando a los paganos por creer en su regreso. O sea…
En lugar de educar sobre estas cuestiones, los católicos se disfrazan de ángeles y otras cosas, todos vestidos de blanco para contrarrestar a los que se visten de negro. Creo que es algo inocuo que roza lo ridículo, porque al final de cuentas… ¿No están haciendo lo mismo?
El acervo esotérico gauchesco
En nuestro país tenemos un territorio fascinante poblado por espantos, aparecidos, almas en pena, pactos con el Diablo y criaturas sobrenaturales del imaginario criollo argentino. Hay que decir que mientras Europa desarrollaba sus leyendas de brujas, vampiros y hombres lobo, en nuestro territorio se produjo una extraordinaria mezcla de cosmovisiones indígenas, supersticiones españolas, tradiciones africanas y cristianismo popular.
Los grandes espantos del imaginario argentino
En nuestro bagaje cultural tenemos leyendas tiene más cuerpo cultural -y social- que una calabaza tan vacía como la cabeza de los que se disfrazan. Tal vez la más notoria sea la del Lobizón, según la cual el séptimo hijo varón se transforma durante determinadas noches en una criatura semejante a un perro monstruoso. Sabemos también que el séptimo hijo es ahijado del presidente de la Nación. No podemos imaginar en qué clase de adefesio podría convertirse un ahijado de Javier Milei.
Una particularmente del Norte es “El Familiar”, ubicado en los ingenios azucareros, según la cual ciertos patrones pactaban con el Diablo a cambio de prosperidad. Mucho más difundida quizás fue la de la “La Luz Mala”, una luminosidad misteriosa que aparece sobre los campos, cementerios o caminos solitarios. Otra incluso urbana es la “Mulánima” según la cual una persona castigada por mantener una relación incestuosa se convierte en una mula aterradora, que arrastra cadenas y lanza gritos durante la noche.
¡Y por supuesto “La Salamanca”! Esa cueva secreta donde brujas, hechiceros y aspirantes a obtener poderes sobrenaturales se reúnen con el Diablo. Allí se aprende a tocar instrumentos, enamorar o adquirir riquezas a cambio de compromisos diabólicos.
Anuncian Luna llena para esta noche, me olcultaré porque dicen que al mirarla uno se convierte en el Lobizón. Aunque con lo depreciada que está mi situación, a lo sumo podría convertirme en el Caschizón.-
