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Combatamos la Navidad: Deconstrucción o Perversión y los límites de las «Ideas Contemporáneas»

Leemos en los diarios nacionales que en el Municipio de la ciudad de Nantes -Francia- se ha prohibido el término "Navidad" y se ha propuesto el de "Creatividad". Junto a esto, todo aquello que represente Pesebre, Niño Dios o tenga referencia cristiana, así como los tradicionales colores navideños, han sido sustituido por un arco iris y grotescas figuras de "Mamá Noel" porque el tradicional muñeco cocacolero es "patriarcal y machista". Vivimos un tiempo donde el absurdo ya no tiene límites.

SALTA-POR ERNESTO BISCEGLIA.- Hay que «deconstruir» todo en beneficio de fortalecer la dictadura de las minorías. El problema es que en esa «deconstrucción» avanza la imposición de todo aquello que transgreda al Orden Natural, al «Ethos» griego y a la moral. ¡Ni qué hablar de lo espiritual!

Pero así como en Nantes se cambia «Navidad» por «Creatividad» por su parecido fonético, diremos también que «deconstrucción» rima con «perversión»; ambos términos que han sido objeto de intensos debates en la esfera intelectual y cultural contemporánea. Ambos conceptos se han vuelto centrales en discusiones sobre filosofía, arte, literatura y cuestiones sociales. Sin embargo, la interpretación y aplicación de estos términos varían significativamente, generando interrogantes sobre sus verdaderas implicaciones.

La Deconstrucción como Herramienta Filosófica:

La deconstrucción, un término acuñado por el filósofo francés Jacques Derrida, se ha convertido en una herramienta esencial en la crítica literaria y filosófica. Este enfoque busca desentrañar -desterrar- las estructuras binarias y jerárquicas presentes en el lenguaje y las ideas. La deconstrucción no es simplemente una demolición; más bien, es una forma de revelar las tensiones y contradicciones inherentes a cualquier sistema de pensamiento llamado «clásico» o «normal». Llegamos así a la insensatez de aceptar como apropiado «y natural» hasta lo irracional.

La Perversión como Desviación Moral:

El término «perversión» se utiliza comúnmente para describir la desviación de las normas morales o sociales aceptadas. Sin embargo, en un contexto más amplio, la perversión también puede referirse a la inversión o el cambio radical de algo establecido. Este uso más amplio de la palabra ha llevado a debates sobre la naturaleza subjetiva de la moralidad y la percepción cultural de lo que es «normal».

A pesar de su connotación moral, algunos defienden la idea de que la perversión puede ser una fuerza liberadora, desafiando las restricciones sociales y abriendo espacio para nuevas expresiones artísticas y formas de pensamiento. Desde esta óptica, Leonardo Da Vinci y Miguel Ángel Buonarotti, el Petrarca y Donatello (entre otros), podrían resultar siendo unos pervertidos.

Encrucijada de Conceptos:

En la encrucijada de la deconstrucción y la perversión, surge la pregunta: ¿son estas fuerzas opuestas o se entrelazan en una danza compleja? Diremos que para algunos la deconstrucción puede ser percibida hasta como una forma de perversión intelectual, una fuerza «creadora» que desafía y subvierte las normas establecidas en el ámbito filosófico.

Por otro lado, hay quienes advierten sobre la perversión de la deconstrucción misma, argumentando que su aplicación indiscriminada puede conducir a la anarquía intelectual y moral.

Jacques Lacan en peligro

En la teoría del psicoanálisis de Jacques Lacan, quien, influido por el estructuralismo y el psicoanálisis freudiano, encontramos dos conceptos clave como son el «significante«, el «significado«, e inmediatamente asociado el de «pulsión«.

El «significante» se refiere a la dimensión del lenguaje, la cadena de significantes que constituyen el orden simbólico. El «significado» está vinculado a las asociaciones mentales y emocionales que atribuimos a las palabras y símbolos en ese orden.

Ahora bien, la deconstrucción, al cuestionar la estabilidad y la jerarquía de los conceptos, pone en tela de juicio la oposición binaria entre los opuestos desatando las tensiones y contradicciones que hallamos en desviaciones como el supuesto «lenguaje inclusivo».

Luego, el significante no tendría significado fijo y por ese camino vamos consagrando todo tipo de ambigüedades. Pasando en limpio, esto ya no es esto y puede ser aquello otro, y a la vez tampoco. Más o menos así.

Si el lector no logra comprender qué estamos diciendo, entonces irá comprendiendo hacia dónde pretenden dirigirnos estas concepciones minoritarias de lenguaje, sexo, familia y etcéteras.

En este punto encuentran existencialidad -por asì decirlo- las perversiones que se derivan de las dimensiones psicoanalíticas de la sexualidad, ya que entonces, una vez pervertido el lenguaje se allana el camino para bendecir todas las formas subjetivas de satisfacción en sus deseos… aún los más perversos.

Siempre siguiendo la teoría lacaniana, entonces podría afirmarse que tanto la deconstrucción como la perversión así planteada podrían interpretarse como «desafíos al orden simbólico», cuestionando la estabilidad de los significados con la deconstrucción, y la perversión desafiando las normas establecidas en la cultura y la moralidad.

Delenda est Christus

La historia cuenta que Catón terminaba sus discursos en el Senado romano diciendo «Delenda est Cartago», es decir, «Cartago debe ser destruida». Lo mismo pretenden hacer con el cristianismo.

Porque en definitiva, cuando se ataca la simbología navideña bajo el pretexto de «deconstruir» tanto su significado como su significante, se está atacando a la enorme mayoría de cristianos en todas sus expresiones. Se están atacando los valores que la cristiandad representa.

Un intento bajo y además superfluo porque cada quien es libre de pensar y elegir lo que quiera hacer de su vida. Lo que subyace en el fondo es la intencionalidad de derribar una escala de valores para imponer otra basada en los disvalores del ser humano; un ámbito donde ya no talla ningún concepto religioso sino éticamente opuestos a la perspectiva antropológica.

Si lo quiere más claro, es como decir que el gallo puede autopercibirse gallina y amancebarse con una símil emplumada, el resultado será claro: no habrá más huevos.

 

 

 

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