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Los Templarios y el Esoterismo: Mitos, Misterios y el simbolismo de las Cruces en las carabelas de Colón

El común tiene poseído el concepto de que la Orden de los Caballeros Templarios era algún tipo de secta con algún costado siniestro. Esa concepción transita desde la idea de unos hombres juramentados para custodiar los Santos Lugares y ayudar a los peregrinos hasta esa que los sindica como perdidos adoradores de Baphomet que realizaban sacrílegos rituales. Existen asimismo el concepto de que fueron extinguidos cuando Felipe IV y el papa Clemente V los traicionaron y quemaron, pero... ¿Realmente se han extinguido los Caballeros Templarios en nuestros días?

SALTA – POR ERNESTO BISCEGLIA.- Lo interesante de urdir en estos intersticios de la historia es el poder exhumar aspectos desconocidos de una etapa tan interesante como ha sido la Edad Media, a que si bien se tiene como un tiempo de oscurantismo pero en realidad fue de verdadera luz. Pensemos sin más que gracias a la labor de los monjes en las abadías se ha salvado el inconmensurable bagaje cultural de la época clásica. Copistas y traductores, iluminadores, exégetas, en fin, toda una pléyade de hombres consumiendo su vida en el «Scriptorium» para legarnos la filosofía, el derecho, la teología y también el esoterismo y los conocimientos del ocultismo.

Porque toda actividad especulativa tiene su lado exotérico (algo que está «fuera de» o «exterior a») que es lo que vemos; por ejemplo, el fiel que asiste a misa ve formas, ritos y colores. Pero también existe lo esotérico (indica «adentro», «dentro de» o «interno a»), o sea lo que no se ve, no advierten los sentidos y tiene consecuencias vibratorias en otros planos astrales.

Así es como sobre los Templarios se conoce la historia exotérica; nacimiento de la Orden, habitación en el Templo de Salomón, su contribución a la defensa de Jerusalén contra los ejércitos de Saladino, su expansión por Europa, haber sido los primeros banqueros y su caída tras la conspiración de Felipe IV de Francia en connivencia con el débil papa, Clemente V.

Pero sobre el manejo de los misterios esotéricos que alcanzaron los Templarios existe más mito que conocimiento y todo se pierde en la bruma del brulote o el garrapateo destinado a satisfacer la curiosidad del vulgo.

Sería temerario y falto de respeto al público que avanzáramos sobre ciertas cuestiones que están relacionadas con ritos iniciáticos que exigen de alguna preparación física, mental y espiritual previa para comenzar a recorrer ese camino, pero dados al análisis de este tema, digamos que no existe evidencia histórica sólida que respalde que la Orden poseía conocimientos esotéricos específicos. Existen sí, documentos de la época que afirman tales supuestos, pero sin pruebas concluyentes. Se podría, sin embargo, afirmar que existen «semiplena pruebas» de que tuvieron un afinado conocimiento de los principios esotéricos.

De esas teorías que ya asumen modos de mito, la del Santo Grial se lleva la palma, aunque nada existe que afirme la existencia de tal objeto. De hecho, ni la Biblia lo menciona. Pero en el imaginario de algunos autores, ese cáliz habría llegado a la América con los Templarios que partieron del puerto francés de La Rochelle cuando cayó el Templo de París. Incluso aventuran que habría llegado hasta la Patagonia argentina, de allí que -dicen- el mismísimo Adolf Hitler habría enviado una misión secreta en submarino a explorar tal y remota posibilidad. Esto da para todo.

Más probable, sí, es que hayan poseído conocimientos alquímicos ya que era una pseudociencia muy difundida en la época. Autores hay que les otorgan también conocimientos esotéricos para lograr la transmutación de los metales y esas cosas.

Pero sí es más seguro de que hubieran abundado en conocimientos místicos y espirituales propios del contexto de la Edad Media. De hecho, no pocas órdenes religiosas se dieron a la profundización de los modos de elevación espiritual. La práctica del silencio «ad perpetuam», el ayuno y otras mortificaciones carnales eran comunes en aras a lograr el éxtasis místico.

Justamente, hablando de éxtasis, alguna corriente sugiere que los Templarios habrían alcanzado la comprensión espiritual de que, en la unión heterosexual, mediante ejercicios de respiración se podría llegar a que el clímax orgásmico generara vibraciones que alcanzaban planos más elevados de sustentación espiritual. Una suerte de sexo tántrico, por decirlo así. Esta supuesta praxis fue la base que le sirvió a los esbirros de la «Santa» Inquisición para acusar a los Templarios de prácticas sodomitas y otros desvaríos como los que sostenía la Iglesia Católica en esa época para justificar sus crímenes.

Cristóbal Colón y las Cruces Templarias

El relato escolar de que Cristóbal Colon miraba cómo los mástiles de los barcos se hundían en el horizonte y pensaba que la Tierra era redonda, el huevo y la naranja, son sólo eso, relatos porque en realidad, Colón era un científico, un consumado estudioso de la cartografía y hasta se podría aseverar de que sabía bastante bien hacia dónde se dirigía y con qué se encontraría.

En muy apretada síntesis digamos que Colón habría accedido a la cartografía templaria a través de su suegro que estaba ligado a la Orden y por eso utilizó las cruces templarias para ornar sus velas, de allí que los nativos lo recibieran sin hostilidad porque ya habían visto esas insignias antes. Este relato confirmaría entonces que los Templarios podrían haber llegado mucho antes a las costas americanas. Baste pensar que la huida de La Rochelle se produce en 1313 y Colón recién pisará suelo de Guamaní en 1582, luego, la hipótesis por lo menos es lógica.

La Orden de los Caballeros Templarios continúa con vida, más ligada ahora a la actividad filantrópica de sus miembros, reminiscencias quizás de lejanos tiempos cuando derivaran de los Caballeros Hospitalarios o de San Juan, de la Orden de Malta. En altos niveles, tal vez haya miembros de la Orden que crucen ligazones de cercanía con altos grados masónicos incluso.

Muchas organizaciones, hombres y situaciones han sucedido en la historia y se han extinguido. Por alguna razón la Orden de los Caballeros del Temple continúa vigente.-

 

 

 

 

 

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