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Javier Milei y el voto loco

En su extraordinaria obra "El Elogio de la Locura", Erasmo señala que "Los locos son los únicos que pueden reírse del rey y del papa y conservar la cabeza en su lugar. Incluso ser aplaudidos". Cervantes termina el Quijote haciendo el elogio del Quijano por su mérito de "Haber vivido loco y morir cuerdo". La sociedad argentina enfrenta un candidato que rompe toda la lógica de la política concebida hasta aquí. Javier Milei no responde al estereotipo del político, ni en su apariencia y menos en su discurso. Pero... ¿Y si a esta altura el país necesita ser gobernado por un enajenado antes que por un incapaz o un corrupto?

SALTA-POR ERNESTO BISCEGLIA.- La aparición de un personaje como Javier Milei en el escenario político argentino es un hecho interesante e inédito. Hay que reconocer que desde el retorno de la democracia no se da un caso igual porque desde entonces los candidatos vinieron sucesivamente respondiendo al molde clásico: la dicotomía «radicales-peronistas» y más recientemente la utopía «Izquierda-Derecha». Y lo peor quizás, vienen siendo los mismos que en el caso de Patricia Bullrich tiene antecedentes desde los años setenta.

En los hechos, en la realidad, ya no existen ni el radicalismo ni el peronismo y alinearse en concepciones de izquierda o derecha es estar más locos que Milei, porque esa ecuación tampoco existe.

Pensar la política en términos de «zurdos-fachos» es propio de gente perdida en el tiempo y en el universo global actual. El mundo ya camina hacia otros destinos y parece que pocos son los que advierten que ese cambio no es lejano sino inmediato, lo llevan en la mano, en su móvil.

De modo que hallar un individuo como Milei es un desafío interesante porque sean buenas o malas le propone al electorado IDEAS concretas, algo que los demás ninguno tiene. O acaso ¿alguien puede decir qué políticas de Estado proponen? Tanto Bullrich como Rodríguez Larreta navegan por el espacio dialéctico del «no sé qué» y el caso de Sergio Massa es sencillamente un insulto a la inteligencia de los argentinos: ¿Cómo puede ser candidato a presidente el mismo individuo que hundió al país a extremos sociales desconocidos en la historia argentina contemporánea y en el lapso de menos de un año?

Quiérase o no, Milei, tiene un discurso consistente y alineado con los ideales de país que proclamara -a su modo- Juan Bautista Alberdi. Milei habla de descentralización, reducción del Estado, base monetaria y recuperación de la producción. Habla de una política de seguridad basada en el principio «El que las hace, las paga», es decir, un retorno al principio de ley y orden, entre otras. Hay sí, cuestiones que no cierran como pretender mediante un plebiscito que el pueblo decida el cierre o no del Banco Central cuando el electorado no está capacitado ni siquiera para votar lo que hay en el llano.

Claro, también hace pensar qué presidente puede ser alguien que contrata un médium para comunicarse con su perro fallecido, pero incluso esto último tendría más lógica que las promesas de un Massa que son tan esotéricas como hablar con el can muerto. El estado de desguace que dejan los Kirchner o el país de Alicia que proponen Bullrich-Rodríguez Larreta son sólo teorías, dibujos dialécticos, pero no se escucha nada sólido ni consecuente.

En definitiva, el fenómeno Milei promete ser una posibilidad de sorpresa ya que la clase dirigente parece olvidar que el promedio de abstención y voto en blanco oscila casi un promedio del 50%. ¿A quién votarán todos esos que no quieren ni votar?

Queda una semana para develar el misterio del primer escenario donde podremos ir avizorando de qué manera la República Argentina dejará de ser eso, una república para convertirse en un corral o bien, un cotolengo.

Al fin de cuentas, habría que preguntarse qué resultaría más loco, votar a los que son cómplices de acción u omisión del desastre argentino o votar por un sujeto que está realmente alienado.

 

 

 

 

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