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Muchos intendentes no comprenden la importancia del Municipio: La crisis argentina se resolverá en los gobiernos locales o no se resolverá

La decadencia intelectual del país se refleja principalmente en la casta dirigencial que al no tener elementos fundantes sobre todo en la historia confunde la "Cosa Pública" con la "Cosa Nostra" y en medio con la "Cosa Púbica". El Municipio adquiere en esta crisis el rol fundamental de reparador del edificio institucional donde la participación ciudadana y la descentralización son los ejes para edificar un Estado Moderno. La ignorancia  o el desinterés sobre estos temas hará perder esta oportunidad.

SALTA-POR ERNESTO BISCEGLIA.- Apenas el conquistador hispánico puso pie en la América su preocupación primera fue establecer el municipio. La epopeya española tuvo el valor fáctico de generar un verdadero e histórico trasvasamiento cultural donde el establecimiento del municipio como institución local de gobierno era la preocupación fundacional.

A través del conquistador esa América virgen recibió en heredad todo el bagaje histórico y cultural greco-romano, particularmente este último ya que Municipio y Derecho formaron la base de ese legado que son la base esencial del Estado.

No constituyó una idea menor porque el Municipio representaba no sólo aquella piedra angular del orden jurídico y social sino que se nutría de contenidos que en la evolución de los pueblos resultarían en los principios de las Constituciones del siglo XIX: Igualdad ante la Ley, Inviolabilidad del domicilio, el derecho de los vecinos a ser juzgados por sus jueces naturales; es decir, que principios como la igualdad civil y política, así como la participación de todos los vecinos en el gobierno del municipio ejercido a través de un concejo abierto donde todos gozaban de voz y voto, por ejemplo, son instituciones del derecho municipal que hoy resultan los ejes por donde transita la vida de los pueblos.

No obstante y si bien podríamos abonar con mayores contenidos este origen el Estado Municipal y su importancia para la vida de los pueblos, basta lo consignado para asumir ya la importancia que tiene el Municipio en la vida de los vecinos, un protagonismo que en los inicios del siglo XXI se renueva no sólo como garantía de los derechos y como rector de las obligaciones del vecino sino como oportunidad única, sin par, para restaurar a la democracia argentina y local.

Aquel viejo edificio político-institucional (podemos decirlo así ahora), construido sobre la idea de la gobernabilidad yace no sólo obsoleto sino literalmente destruido por el cambio de circunstancias de una época electrónica sino por las malas gestiones de los gobernantes.

Paradójicamente, así como el Municipio aparece como el garante de una reconstrucción institucional, hoy en provincias como Salta es la piedra de molino que hunde toda posibilidad de progreso en razón de que los intendentes no han evolucionado hacia las nuevas formas de la gestión municipal

En Salta, conceptos como gobernanza, gestión asociada, gobierno digital, participación ciudadana, presupuesto participativo y qué decir, descentralización, no sólo son desconocidos en la gran mayoría de los casos, sino que además son combatidos por los jefes comunales cada vez que atisba que pueden llegar a instalarse en sus dominios.

Y decimos con propiedad «dominios» porque los intendentes no llegan con vocación democrática a respetar la alternancia sino que llegan al poder para quedarse. Su peor enemigo es la Constitución Nacional y Provincial que impone duración de términos de dos de mandatos, porque los hay quienes piensan que llegan a fundar monarquías y a prestar el mayor de los servicios al vecino.

Lo hemos dicho en repetidas ocasiones, la grieta ya no es la izquierda o la derecha, este es un debate perimido, fuera de circunstancia porque el mundo global ni siquiera tal vez sea ya capitalista sino que es electrónico. Vamos hacia un metaverso donde incluso conceptos como soberanía, patria y similares van siendo absorbidos por la nueva idea de gobierno mundial.

Es entonces desde el Municipio desde donde hay que educar para el mundo digital. Desde el Municipio desde donde proyectarse el conocimiento y la idea de que el vecino ya es un ciudadano del mundo, un ejercicio que ya practica a diario desde su teléfono celular aunque no advierta que ya está en ese curso.

¿Cómo puede pensarse entonces progreso posible con intendentes que pretenden quedarse tres y hasta cuatro mandatos? Y si pudieran hacerlo de por vida no dudarían. Los pueblos precisan de intendencias modernas, digitalizadas y descentralizadas.

Claro que poco podemos pensar cuando en lugares como Salta ni siquiera existe la conectividad como política pública, donde los intendentes sienten terror ante el término «descentralizar», «participar» porque creen todavía que ellos con el Estado al modo de Luis XIV («El Estado soy Yo»).

Desarrollar una pedagogía vecinal es la primera condición para iniciar un cambio sustentable. Ganar terreno militando estos conceptos para echar la primera siembra de ideas renovadoras que abran el camino a un Municipio moderno desde donde se pueda luego pensar sí, un país con alguna esperanza para el progreso.-

 

 

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